Ideas

El color de nuestras Fiestas Patrias

Aunque entiendo que a muchas personas nacidas y radicadas fuera del Distrito Federal les resulta molesto hablar de los llamados “chilangos”, luego de convivir 17 años continuos y una década más a la fecha, debo de dejar en claro que en lo personal me ha ido bien en nuestra relación con estos personajes que además de sobrevivientes en ese mundo salvaje, también llevan muy bien “puesta la camiseta” en cuanto al nacionalismo se refiere. Y todo esto viene a colación porque ya en otras ocasiones he mencionado que si de vacaciones se trata, el Distrito Federal cuenta con una gran variedad de actividades y lugares para realizar y visitar. Lo que es más, el mejor tiempo para visitar la capital del país es justo cuando una buena parte de sus habitantes salen de la misma para recorrer las diferentes entidades del país, lo que permite una ciudad más vivible, menos transitada y por supuesto que menos contaminada. Es el caso del “puente patrio” que hoy termina, en el cual miles de “chilangos” o de mexicanos de distintas partes del país pero radicados por gusto o por necesidad laboral en el centro del país, aprovechan para regresar de visita a sus lugares de origen o a aquellos en los que les parece interesante vivir el sentimiento patrio que todos llevamos consigo, lo que tiene abarrotadas las carreteras –con la consiguiente redistribución de la riqueza nacional, la más importante de nuestra economía, aunque a muchos “aún no les caiga el veinte”–, mientras que otros nos enfilamos precisamente hacia ese llamado “ombligo del mundo” en donde todos parecen estar de fiesta, pues vemos gente de diferentes edades recorriendo las  calles con vestuario y accesorios ad oc a la ocasión, esto es, que además de las ruidosas trompetas, serpentinas, bigotes, sombreros de ala ancha, ropa de vestir y accesorios tricolores, muchos de ellos llenos de ese ingenio y picardía tradicional del mexicano. Además, todos los edificios institucionales –y los privados también– enfundados en los colores de nuestra enseña nacional, y ni que decir del Zócalo, ese lugar tan especial y simbólico de lo que es el corazón de una ciudad y de un país, iluminado al máximo con los perfiles de nuestros héroes nacionales, pero sobre todo dando brillo y color a los festejos. El sector gastronómico no se queda atrás y por todos lados vemos arreglos relacionados con el tema, pero sobre todo abundan los menús alegóricos, en donde no pueden faltar los chiles en nogada, el pozole, los tamales, las tostadas, y muchas cosas más que acompañadas de un buen poche o un tequila son el complemento ideal para estos días –y los otros también–. ¡Salud para todos!
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