Ideas

El Centro, la basura y la burocracia

Todos los presidentes municipales en algún momento de su administración se proponen barrer el Centro. Seguramente es porque una vez que toman posesión y tienen que ir diario al Centro comienza a darles vergüenza el estado en que encuentran el primer cuadro de la ciudad.

Cada uno ha tratado de matar las pulgas a su manera. Sólo por recordar algunos, Fernando Garza hizo una gran campaña publicitaria (Atínale al bote) para concientizar a los tapatíos. Colocó unos tambos horrorosos y hasta ganaron premios con la campaña, misma que cacarearon como si hubieran ganado un mundial. Se les olvidó que el objetivo era limpiar el Centro, no hacer una campaña; ellos se fueron muy premiados y el Centro quedó igual. El actual gobernador, Aristóteles Sandoval, le quiso aplicar tecnología a un tema que es estrictamente cultural y compró la idea de los famosísimos botes inteligentes. El único inteligente es el que los vendió, porque ninguno avisa cuando se llena ni hace otra cosa que no sea recibir basura y oler mal, lo cual lo logra hasta el bote de mi casa que de inteligente no tiene un pelo. Nos costaron carísimos, pero sobre todo, sirvieron de poco; a la vuelta de los años la gente volvió a tirar la basura en la calle. Luego vino Ramiro Hernández y puso a un ejército, el ejército electoral del programa empleo temporal, a barrer las calles. Había puntos en que se juntaban hasta tres barrenderos por metro cuadrado. Ciertamente la limpieza de un pequeño cuadro del Centro mejoró, pero vinieron las elecciones, su partido perdió, el programa de empleo temporal terminó y nunca más alguien volvió a pasar una escoba por las calles de la ciudad.

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Ahora la administración de Alfaro vuelve con una brigada especial para barrer el Centro. No sólo es positivo, es urgente, pero si algo hay que aprender de las administraciones anteriores es que una acción en sí misma, campaña, botes o barrenderos, no resuelve el problema. Por más barrenderos que pongamos no hay manera de ganarle a decenas de miles de personas tirando basura; de nada sirve poner botes (inteligentes o tarados, da igual) si no hay un servicio de recolección eficiente que evite que los negocios saquen su basura a la calle; de poco ayuda barrer un día aquí y otro allá si no hay un programa sistemático y permanente de manutención del Centro; de nada sirve una campaña si no es permanente y viene acompañada con sanciones a quien tire basura. >

Limpiar el Centro requiere, entre otras cosas, una reestructuración del Ayuntamiento que hoy por hoy tiene más burócratas que barrenderos o jardineros. El Centro seguirá dando tumbos de tambo en tambo y de trienio en trienio mientras no exista una política pública de limpieza bien pensada y sostenida.

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