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El Canal de Panamá: La Senda entre dos Océanos
La construcción del canal de Panamá por el gobierno de Estados Unidos fue la realización de una de las obras de mayor relieve del ingenio humano, y pese a los muchos obstáculos que significó la apertura de esta vía marítima, ésta obra espectacular; éste colosal portento de la ingeniería de principios del siglo XX fue terminada el 10 de octubre del año 1913, cuando el presidente norteamericano Woodrow Wilson, desde su recinto oficial de la Casa Blanca en Washington D.C. oprimió el botón que detonó la dinamita para unir ambos extremos del corte Culebra y dicha vía marítima entró en servicio el 15 de agosto de 1914 cuando el barco Ancon realizó el primer viaje inaugural con el presidente de Panamá Belisario Porras, su gabinete y el cuerpo diplomático. Con este hecho se hizo realidad un viejo propósito de unir los dos grandes océanos. Desde ese momento el canal se convirtió en uno de los pasos marítimos más importantes del planeta desde el punto de vista estratégico. El comercio entre la costa Este de los EU y el lejano Oriente, por ejemplo, logró un ahorro de tres mil millas náuticas de navegación, la conexión marítima de navegación entre Nueva York y San Francisco, Cal., disminuyó en 7 mil 873 millas, los barcos procedentes de países sudamericanos con destino al continente europeo acortaron su ruta en algo así como 5 mil millas.
En febrero de 1919, a petición del senador por Dakota del Sur, de apellido Sterling, propuso al Senado norteamericano que se pusiera a dicho canal del nombre de Canal de Roosvelt, para recordar al mundo que gracias al empeño de ese mandatario estadounidense, había sido posible la realización de la gran obra. Sin embrago, esa iniciativa fue rechazada por el pueblo panameño.
Las naves necesitan de nueve a diez horas para cruzar el canal, y que en la actualidad debido al gran calado y peso de las naves modernas se está aduciendo que el canal de Panamá requiere de amplia y muy costosa modernización. Los barcos que los cruzan tienen que pagar un peaje de acuerdo con su peso y desplazamiento de agua. Un sistema de esclusas permite a los barcos subir desde el nivel del mar para atravesar el lago artificial Gatum situado a unos veintitantos metros de altitud, la represa del río Chagres a 32 metros, el lago Miraflores a ocho metros y el resto del curso del canal para luego bajar de nivel y desembocar en el otro océano.
La llamada zona del canal fue sometida por tiempo indefinido a la soberanía de Estados Unidos, con sus propios tribunales, leyes y policía. Fue un verdadero enclave territorial.
Hay que señalar que cuando dicho canal estuvo bajo el control estadounidense siempre hubo problemas, fricciones y actos de violencia. Y así después de muchos años de jaloneos y protestas populares del pueblo panameño, que fueron notoriamente graves en 1964, tras arduas negociaciones entre representantes de ambos países impulsadas por el jefe de Estado de Panamá, gral. Torrijos, el 7 de septiembre de 1977 se suscribieron en la sede de la
Organización de Estados Americanos en Washington los dos tratados denominados Torrijos-Carter después de haber sido aprobados en plebiscitos respectivos en Panamá el 23 de octubre del mismo año y de haber sido ratificado por el Senado del Congreso de los EU, en marzo y abril de 1978, entraron en vigor el uno de octubre de 1979. En ellos se reconoció la soberanía de Panamá sobre la zona, se estableció el derecho de EU a regular el tránsito naviero por el Canal, se confió su manejo a la entidad federal llamada Comisión del Canal de Panamá, en donde figuraron cuatro miembros panameños de un total de nueve; se estipuló un nuevo pago anual a favor del Estado panameño por la explotación de dicho canal, pero además determinó que el 31 de diciembre de 1999 terminaría la concesión y que Panamá asumiría la total y plena administración del canal, con la obligación de garantizar su neutralidad y el transito pacifico de la navegación interoceánica, en igualdad de condiciones, lo mismo durante la paz que en caso de guerra. La restitución del canal de Panamá culminó al medio día del 31 de diciembre de 1999, fecha sin duda de gran significación para el pueblo panameño; el día más importante del siglo XX.
Por tanto, es una efeméride digna de ser recordada, la una y la otra, es decir, la de la primera centuria de su terminación, y cuando pasa a la soberanía del pueblo de Panamá.