Ideas
Economía humana y justicia social
En estos tiempos caóticos, caracterizados por las crisis, por los actos delictivos en sus más variadas manifestaciones, por la pobreza manifestada en forma espectacular, y también por el escepticismo y el futuro incierto de miradas de jóvenes cuyo porvenir parece estar perdido en las brumas de la desesperanza, consideramos que sería conveniente llamar la atención para que de alguna manera, las políticas económicas o públicas a implementar, se tomará en cuenta los postulados fundamentales de lo que se considera como una economía humana, cuyos principios cumplen e integran el objetivo de lo que realmente significa la justicia social, que en resumidas cuentas constituye la finalidad de lo que también en algún tiempo se consideró como economía social, economía social teórica según lo sustentaba Gustavo Cassel. Así las cosas, se tendría en la nueva realidad, que la economía humana y la justicia social se convertirían en una simbiosis de dos corrientes, de dos disciplinas, de dos tendencias cuya finalidad debe ser precisamente el hecho de mejorar las condiciones de vida de la sociedad, de tal manera, aún en el régimen socioeconómico actual, fuera realidad un bienestar social generalizado, con lo que seguramente se reducirían las tensiones políticas, y bajaría el índice delictivo. Aceptamos que la conceptualización de economía humana, en principio suena como a una redundancia, pues por definición el quehacer económico se lleva a cabo para satisfacer necesidades explícitamente humanas. Sin embargo, desde fines del siglo XVIII la acción social encuentra sus voceros en algunos sectores, políticos, y filosóficos, o bien incluso en industriales como es el caso del inglés Robert Owen, en las escuelas socialistas y en los filántropos. Pero esas posturas, hay que aceptarlo, no han resuelto a fondo esa situación, o sea, la marginación, la pobreza en sus grados extremos, en donde a decir verdad, se gestan las condiciones para el desarrollo de la economía informal, negra o subterránea en todas sus numerosas variantes, en donde el narcotráfico está ocupando sitial privilegiado. Hoy, por suerte, ya no se trata de oponer la indignación a la indiferencia ni los argumentos de la solidaridad a los de la contabilidad. El desarrollo de la capacidad de producción es tal que, si la técnica moderna se empleara juiciosamente, podrían ser satisfechas las necesidades de la todos los habitantes humanos del globo. En su tiempo la economía política clásica sostenía que el estímulo del interés individual promovería, naturalmente, el bienestar general. Importa ahora invertir esa fórmula. La economía humana postula una proposición más racional o efectivamente racional: el bien individual resultará de la consecución del bien social. Por lo que esto que se denomina "economía humana", a efecto de que esté en condiciones de cumplir sus objetivos, o sea, correlacionarse con la justicia social, habrá que replantear los objetivos de la producción, nivel de vida, recuperación social, condiciones de trabajo, herencia y natalidad, higiene, medicina, educación, con lo que se alcanzaría el verdadero humanismo, elemento de fondo para lograr el objetivo principal, la simbiosis con la justicia social, que como decíamos, sería el propósito más importante que conllevarían las políticas públicas que influirían en el cambio sustancial de la realidad social... O sea, el reparto equitativo de la riqueza. Así de fácil.