Ideas

Cuestión de fe...

Tengo viajando a España por espacio de cinco décadas. Reconociendo la herencia que el encuentro de dos mundos, para llamar con mayor sutileza la etapa de la Conquista que dejó lengua, religión y cultura en la fuerza, hay que decirlo y reconocerlo, de la espada, para asimilar, enmarcada en la imposición de conceptos y costumbres que fueron dando formación y desarrollo a las generaciones siguientes en el transcurso de siglos hasta el hoy.
Me tocó vivir el tiempo del franquismo con, para bien y para mal de muchos, un orden de valores basados en la unidad familiar y el poder ejercido por el catolicismo aplicado en varios aspectos con el rigor de principios, de convicciones, de tradiciones que no admitían discusión, señalando y marcando normas de conducta muy rígidas tal vez para la época, que se significaba por el aislamiento del país tras de la tremenda guerra civil que ensangrentó la tierra ibérica dividiendo hasta familias por el desbordamiento político de ideologías que motivaron, junto a la difícil situación económica que se padecía, la inminente inmigración. Al correr de los años viví también el cambio para el paso a la democracia, que se logró ya sin derramamiento de sangre ni cobro de vidas. De ahí un gobierno de extrema derecha con Leopoldo Calvo Sotelo, continuado con uno de derecha más moderada con Adolfo Suárez, seguido por el socialista —muy a la española— de Felipe González, que pasó después de 14 años al de José María Aznar con una España pujante, progresista y considerada ya como potencia. Políticos todos de primer nivel que marcaron huella en su tiempo positivamente. Vendría el atentado criminal de la estación de Atocha y, tras del desvío de la verdad con una ciudadanía que se sintió engañada, Rodríguez Zapatero se “encontró” el Gobierno sin, debo decirlo y el tiempo me dio la razón, un proyecto, sin un plan, volviéndose al socialismo, pero ya sin la inteligencia ni la experiencia de González. La Iglesia Católica, predominante siempre. Cada año que regreso, aprecio en los templos que no hay feligresía juvenil, sino de gente mayor. Las nuevas generaciones —salvo las excepciones de rigor— asisten menos al culto. Muchos han perdido la fe cuando el orden de valores se ha desquiciado. Lo económico ha sido determinante. Más de un 40% de la población juvenil está en el paro, carente de empleo y, más grave, de oportunidades. El Papa Benedicto XVI está en Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud. De todo el mundo concurren jóvenes pero… Pero hay rechazo manifestado por más de 150 organizaciones laicas y religiosas dada la situación económica que padece España, que miran la visita papal como despilfarro con enfrentamientos con la Policía. Y… PENSÁNDOLO BIEN. Y… PENSÁNDOLO BIEN, no hay nada más contrario a la fe que rehusar creer lo que la razón no puede comprender. Cuestión, pues, de fe… Lo demás…
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