Ideas
Cuentos de hadas, sin hadas
San Salvador Atenco originalmente fue un poblado rural dedicado a la agricultura en el Valle de México, hasta que el crecimiento de la Capital lo convirtió en parte de su área conurbada. En esa zona oriente del valle prevaleció el crecimiento urbano desmedido y desordenado. Las invasiones de tierra y los asentamientos irregulares pronto llevaron a que la agricultura desapareciera de allí, al no poder competir con el ingreso que llevó a la mayoría de sus habitantes a trabajar en otras zonas del área metropolitana capitalina. Esta localidad saltó a la luz pública cuando el Gobierno de Vicente Fox decidió construir en su territorio el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Los ejidatarios y la población a quienes serían expropiados sus terrenos se opusieron al proyecto y pronto iniciaron un movimiento de resistencia civil que degeneró en violentos enfrentamientos entre los habitantes y las fuerzas policíacas. Finalmente el Gobierno federal se vio obligado a cancelar el proyecto, pero el movimiento de los habitantes de Atenco permaneció activo causando estragos años después. El proyecto planeaba ser la principal obra del sexenio. La Presa de Arcediano fue un proyecto para construirse sobre el curso del Río Grande de Santiago en la Barranca de Huentitán, adyacente a la Zona Metropolitana de Guadalajara. Consistiría en una cortina de 520 metros de longitud y una altura de 140 metros; un vertedor de cresta libre de 250 metros de longitud y con una capacidad de almacenamiento de 404 millones de metros cúbicos y un espejo de agua con más de veinte kilómetros de longitud. La presa planeaba ser la obra local más grande del sexenio, con un costo de 600 a 700 millones de dólares. Sin embargo, se ha pospuesto indefinidamente debido a presiones de grupos ambientalistas que argumentaron anomalías técnicas o errores en la evaluación de la rentabilidad de la inversión gubernamental. Se suponía que también estaba vinculado al saneamiento de 100 por ciento de todas las aguas negras de la ZMG. Lo único realizado fueron muchos estudios, la remoción de los poblados cercanos al sitio de la construcción y la reubicación del histórico Puente de Arcediano. Ahora se intenta, con la misma suerte, construir otra presa aguas arriba para abastecer de agua principalmente a León, Guanajuato. Considerado ya una “leyenda urbana” por la población del bajío guanajuatense, desde hace más de una década se ha estado proyectando la realización del moderno tren interurbano que correría por las ciudades comprendidas entre León, Guanajuato y Querétaro. Varias veces se han dado las noticias de que ahora sí iba en serio la obra del sexenio. No obstante, la propuesta sigue en el limbo después de haber invertido muchos millones de pesos en viajes, estudios y compras de los terrenos necesarios para el derecho de paso de las vías férreas. El proyecto incluiría 17 estaciones de tren y el tendido de una red ferroviaria de 154 kilómetros funcionando con 23 trenes, cada uno con cuatro carros y una capacidad de 640 pasajeros por tren. Se tomó como modelo un tren que ya opera en Malasia, para ser prácticos. El país está lleno de estos cuentos. Las historias podrían compilarse todavía más localmente desde los cuentos del museo Guggenheim, la gran Torre Torrena, las Villas Panamericanas del Centro o todas las líneas faltantes del sistema de Tren Ligero y más etcéteras. Abundan muchos ejemplos de estos cuentos que no pasarían a más si no fuera porque se han malgastado cientos y cientos de millones de pesos para no hacer nada, en el mejor de los casos.