Convivencia o supervivencia en 2015
El tema de la Ley de Libre Convivencia tiene muchas aristas que me parece obligatorio abordar. Para aquellos de ustedes que no tengan contexto, basta saber que es una propuesta de ley para Jalisco impulsada por el PRD que permite que las personas que vivan en convivencia (valga la redundancia) tengan derecho a heredarse mutuamente, compartir su seguro social, en fin: a lo que tendrían derecho hijos y esposas bajo la ley actual, por simplificar.
El PAN puso el grito en el cielo (pero aquí no hay novedad) porque ese anacrónico nido de ladrones siempre ha considerado que las creencias religiosas de su clientela electoral deberían ser aplicadas como ley para el resto de la atea población que ya se mudó al siglo XXI. Esto, como dije, no presenta novedad porque es un asunto muy panista; así son esos muchachos.
Entiendo que el PRD, un partido que aquí nomás sirve para servir al grupo UdeG y sus intereses (y el que no sepa esto, pos bueno, ha de creer que la señorita Laura quiere ayudar a los mexicanos), propuso esta ley no porque se trate de un partido progresista, sino para tender una trampa a los muchachos de MC. Clarito como el agua, yo al PRD no le compro una paleta.
El problema es que MC teóricamente es un partido de lineamientos progresistas que defiende sus principios, que hace lo correcto sin importar los costos… pero a la hora de la verdad basó su decisión en cálculos de costo electoral y no de congruencia de discurso. A mí me parece lamentable.
Y es que se les hizo bolas el engrudo a la hora de intentar sostener el dicho de que votaron en contra de la ley porque estaba mal hecha, que era una trampa de los malvados PRI y PRD para hacerlos quedar en ridículo y que eran víctimas de ellos.
Lo que dicen es cierto pero me recuerda en sentido opuesto a una anécdota de Miyamoto Musashi (el samurái más ilustre de Japón), cuando en un torneo le pusieron una droga en su té antes de la pelea. Su asistente le pidió que explicara a los jueces y pospusiera el duelo. Musashi dijo: “Es mi descuido haberme dejado envenenar, debo asumir las consecuencias”. Bueno, ése era Musashi.
Creo que a MC le toca, por lo menos, ser claro y definir con prístina transparencia cuáles son sus posturas en temas espinosos, de igualdad de derechos entre homosexuales y heterosexuales y del derecho a decidir de la mujer, entre otros. Ya sabemos qué piensan todos los políticos: les vale corcholata porque lo que quieren es robar y tener clientelas. Pero a los de MC, a los diferentes, por lo que nos han vendido les debemos exigir más. ¿Dónde están parados después de este voto basado, a mi ver, en cálculos electorales hacia 2015? Ojalá nos expliquen y no nos salgan con la de Groucho Marx: “Éstos son mis principios y, si no le gustan, tengo otros”.