Clásico de caras opuestas
Hoy es domingo de Clásico Tapatío y lo primero que se desea es que la fiesta se lleve y termine en paz. Los llamados a la cordura en este tipo de partidos siempre serán oportunos por más reiterativos que sean, sin que esto implique que se le extirpe la pasión que este enfrentamiento tiene por esencia. Simplemente, que impere la razón.
Muchos aficionados, algunos de ellos en familia, acudirán a disfrutar de un partido de futbol y a apoyar al equipo de sus amores; a sufrir y gozar con lo que acontezca en la cancha. La seguridad de todos los asistentes debe estar garantizada por las instancias correspondientes, y en este rubro no se debe fallar.
La realidad de los contendientes está claramente polarizada. En el Atlas las penurias económicas son cosa del pasado y del descenso ya ni quién se acuerde. Los Zorros han sido protagonistas del torneo y de salir con los tres puntos del Omnilife estarían con el boleto a la Liguilla prácticamente en su poder.
El saldo positivo que hasta el momento arroja la campaña del Atlas no es obra de la casualidad sino producto de un buen trabajo que se abarca desde el escritorio, la banca y la cancha. Los fieles seguidores del Atlas ven en el partido de hoy una oportunidad de revancha de los constantes momentos aciagos que padecieron ante el acérrimo rival.
La cara opuesta de la moneda son las Chivas, cuyas calamidades parecen no tener fin. Muchos de los virus que tan maltrecho tienen al Guadalajara fueron inoculados por ellos mismos, la recurrencia en las equivocaciones a todo nivel han tenido su recompensa.
En esta semana renunciaron el director deportivo Juan Francisco Palencia y el técnico Carlos Bustos. Ambos pasaron con más pena que gloria por la institución.
Tratando una vez más de enmendar la plana y dicho por él, Jorge Vergara echa mano de Néstor de la Torre, cuya capacidad quedó demostrada en su gestión anterior, que tuvo que truncar para irse a la Dirección de Selecciones Nacionales. No pasó mucho después de su partida que se le empezó a extrañar. La medida por lo menos es ortodoxa y bien vista por la afición de Chivas, que al menos por el recuerdo presagian tiempos mejores. El anuncio del viernes fue una ampolleta al maltratado ánimo del chivismo.
El regreso de Néstor de la Torre por sí mismo no es garantía de que todo se va componer en el Guadalajara por arte de magia. El trabajo es arduo y la empresa nada fácil; lo primero será acertar en la elección del nuevo entrenador.
Lo único que espera la parcialidad rojiblanca es simple: que su equipo gane. En la simpleza está la complejidad.
En plena crisis, el enfrentamiento contra el Atlas le brinda al Guadalajara la oportunidad de mitigarle a los suyos las molestias de tantos corajes, y podría darle un mejor término a una semana complicada. En caso contrario, ¿Empeorar más? ¿Qué tanto es tantito?
Para los Zorros una victoria sobre las Chivas reafirmaría su buen momento, y brindaría una alegría enorme para la Fiel, que seguiría soñado en cosas importantes para su equipo.
El Clásico Tapatío en varias de sus ediciones en las que la balanza luce inclinada hacia un lado, en el terreno de juego la resultante es un partido trepidante, con emociones y entrega de los contendientes, enmarcados con el colorido y pasión de las tribunas. Vamos a ver cómo resulta el de hoy.