Charro en toda la extensión de la palabra
Con mi saludo semanal y los mejores deseos, va la entrega del deporte convertido en arte y donde la charrería sigue adelante, dejando a Ustedes que nos dispensan con su lectura, ésta columna del Más Mexicano de los Deportes.
Los sentimientos encontrados a flor de piel y no es para menos, más en esta época navideña que está a tiro de piedra. La nostalgia, otra vez la nostalgia, pero debemos seguir echando pa’lante.
En estos días que anda uno perplejo y pensando en lo maravilloso que es el mundo de la Navidad, me encontraba absorto.
Entre ese mar de cavilaciones, me vino a la mente, cuando alguien, en pleno rancho me soltó como un dardo con aroma de verdad grande, la siguiente pregunta. Más o menos, por aquello de la mente de “teflón” que muchos tenemos o que Alzheimer hace de las suyas, va el siguiente relato.
Alguien me preguntó qué si Soy Charro y le Contesté…
Soy Charro;
No porque compito o gano una charreada
No porque porto un traje o monto en un
caballo
SOY CHARRO porque siento orgullo de mi raza y de mi origen.
SOY CHARRO porque tengo conciencia de mi identidad y de mi espíritu.
SOY CHARRO porque acepto la responsabilidad de serlo.
SOY CHARRO porque sé reconocer que otros pueden ser mejores que yo.
SOY CHARRO porque comprendo que con mis esfuerzos puedo ayudar a otros a lograr sus objetivos .
SOY CHARRO porque lucho por ser mejor cada día.
SOY CHARRO porque no tengo miedo de intentarlo.
SOY CHARRO porque hago del respeto una conducta.
SOY CHARRO porque me gane ese honor…
Reflexiones más, reflexiones menos, pero esa es mi forma de sentir la charrería, un deporte tan apasionante como la vida misma. Y claro que la charrería tiene valores, esos que recuperamos poco a poco y que debemos heredar a las nuevas generaciones.
La nostalgia nos invade, pero quería compartir con nuestros caros lectores, momento tan importante y que nos hace vibrar, no sé si más, en esta época Navideña.
Hasta la próxima columna, si mi Dios tan Charro no lo remedia.