Ideas

Calidad de vida

¿A quién no le gusta vivir bien? Claro, todos aspiramos a vivir de la mejor forma posible, todavía no conozco a un tarugo que diga que prefiere vivir mal.

El gran problema es saber distinguir qué es calidad de vida y qué no lo es. Hay quien considera el trabajo como una actividad que propicia una baja calidad de vida y hay quien disfruta tanto de lo que hace, que teme hasta perderlo.

El estilo y modo en que se vive, es tan subjetivo y diverso que, igual para uno vivir en el campo es baja calidad de vida y, en cambio, para un ecologista es lo máximo.

De hecho, el tema es tan exquisito, amplio y plural, que caben muchas teorías, posturas y fórmulas para saber definir en qué consiste vivir así.

Me atrevo a decir que para mí, la calidad de vida comienza en vivir una paz interior efectiva; es más, que pueda dormir tranquilamente sin exabruptos y ratones mordiéndome el cerebro. También encuentro fundamental estar alegre, no importa lo que pase, es un patrimonio tan personal como íntimo que prefiero no prestarlo a cambio de nada, más que regalarlo con singular actitud.

Al menos he puesto en la mesa, dos cosas claves que tienen que ver con mi calidad de vida, y lo mejor de todo es que dependen de mí y no de nada externo que se encuentre en la vida mundana. Así que me importa un comino el tráfico, el medio de transporte que uso o el entretenimiento que esté a mi alcance.

Sin embargo, es indispensable que las condiciones del mundo se encuentren en creciente mejoría, porque de lo contrario es cierto que la calidad de todo puede descender abruptamente y acabar  muy pronto con mi sonrisa, y desde luego aparecer el deplorable insomnio.

Felicidades a los que estudian la calidad de vida, la percepción que de ella tenemos y sobre todo, hacer algo para incrementarla y cuidarla.

Sigue navegando