Buendía 2013
Tras años de seguir la pista a los asesinos de su hermano, Ángel Buendía concluyó: el periodista Manuel Buendía “fue mandado ejecutar por la CIA”. La frase la escribió don Ángel en el libro Mi testimonio sobre el asesinato de Manuel Buendía, que publicó en 1999 y donde revela que su familiar estaba a punto de revelar el involucramiento de la DFS y la CIA con los principales narcos mexicanos de esos años, entre ellos Rafael Caro Quintero. “Todos ellos trabajando en equipo para apoyar y abastecer de armas a la contra nicaragüense”.
Lo que concluyó don Ángel Buendía coincide, en sus elementos centrales, con lo que recién dieron a conocer tres ex agentes de la agencia antinarcóticos de Estados Unidos (DEA), en especial Héctor Berrellez, quien involucra a la CIA en el asesinato tanto del entonces agente de la DEA, Enrique Camarena, como de Buendía. Ambos, policía que combatía narcotraficantes y periodista que denunció el trabajo sucio de la CIA, fueron victimados con menos de un año de diferencia en febrero de 1985 y en mayo de 1984, respectivamente; uno en Guadalajara y otro en la Ciudad de México.
Don Ángel Buendía narra en su libro cómo su hermano recién había denunciado que el Instituto Lingüístico de Verano se dedicaba al espionaje en México por ser, en realidad, una fachada de la CIA. También el periodista había publicado nombres de agentes estadounidenses en el libro La CIA en México, pocos meses antes de ser asesinado por la espalda por un agente de la DFS. El agudo investigador y maestro de generaciones de reporteros estaba a punto de abrir otro gran boquete a la estructura de la CIA: denunciar la operación encubierta, ilegal, que realizaba la central de inteligencia para abastecer de armamento y asesoría a los grupos que combatían esos años al gobierno de Nicaragua, surgido de la guerrilla sandinista. La CIA recibió la orden del gobierno de Ronald Reagan.
Víctor Harrison, un agente de la CIA que operó en México, declaró ante el jurado que en San Diego siguió el caso del asesinato de Camarena que la agencia central de inteligencia y la DFS participaron en proveer de armas a la contra nicaragüense, apoyados en la organización de los narcos de ese entonces, entre ellos Caro Quintero, como relata el periodista Jorge Fernández Menéndez en su libro Narcotráfico y poder, que retoma don Ángel Buendía.
Manuel Buendía estaba a punto de exhibir lo que ahora confirman ex agentes de la DEA. Por eso asesinaron al periodista, a Enrique Camarena y al piloto Alfredo Zavala. Detrás están la corrupción y complicidades tanto en Estados Unidos como en México.