Ayotzinapa, el parteaguas
México era uno antes de Ayotzinapa y será otro después, la historia juzgará este desgraciado suceso como un parte aguas que recordará 2014 como un año crucial en la historia del país.
El año 2014 será el de las reformas estructurales, de la baja en el precio del petróleo, del escándalo de la Casa Blanca y la publicación de CNN de los bienes raíces de los miembros del gabinete del Ejecutivo que viven en la opulencia y por el amago de una reforma fiscal que implementó el cambio a la factura y la contabilidad electrónica.
Cierra el año con un crecimiento pobre de apenas 2% con una devaluación de 16% en los últimos dos años. Para 2015 la incertidumbre de qué pasará, es un freno para los negocios; licitaciones de obra producto de la reforma estructural que será cuantiosa y debe agregarse a la obra pública presupuestada; una gran incertidumbre en el avance de la delincuencia; una guerra que comenzó hace ocho años y que a la fecha vamos perdiendo; un Secretario de Gobernación que no ha dado muestras de eficiencia y un Secretario de Hacienda que nos impactó con una fama de buen estratega, pero que falló en la primera crisis financiera y se echó encima a la iniciativa privada con una absoluta falta de capacidad para el diálogo y para controlar la depreciación del tipo de cambio, no obstante la abundancia de recursos en reservas monetarias que podrían frenar cualquier devaluación. Da que pensar y siendo mal pensados, se puede presumir que se trata de movimientos especulativos no exentos de corrupción financiera.
No cabe la menor duda de que a partir de 2015 muchas cosas negativas que afligen a México van a cambiar. Las elecciones de medio año, desgraciadamente no pueden servir como voto de castigo, dado que la corrupción no es exclusiva de un partido; vamos, ni siquiera podemos culpar de ella al actual gobierno, es todo el aparato político que se ha venido deteriorando con el tiempo.
En lo que no podemos pensar es en una revolución armada. ¿Hacia dónde voltearíamos para buscar candidatos que sustituyan a los actuales gobernantes? Solo el ejército está preparado para tomar el poder, pero la experiencia de otros países – España, Argentina, Chile – enseña que es muy fácil ceder el poder al ejército, lo difícil es hacer que regrese a sus cuarteles, de donde nunca debió haber salido.
Lo que no debemos hacer es seguir soportando a un Gobierno frívolo y corrupto, debemos estar muy al pendiente de todos sus actos faltos de integridad y usar las redes sociales y los medios para denunciarlos. Nuestra tarea ciudadana consiste en no dejarles pasar por alto ningún acto de corrupción. Hacer la guerra al dispendio y al despilfarro de los recursos públicos; no darles tregua, obligarlos a que bajen sus sueldos y demás prestaciones al nivel que tienen la mayoría de las empresas privadas. Debemos exigir que se castigue a los encapuchados que causan disturbios para desvirtuar los movimientos sociales de justa protesta e indignación.
Debemos fomentar el desarrollo de una ciudadanía contestataria, atenta a los actos negativos de los malos gobernantes. Si todos los partidos políticos están igual de corruptos, debemos comenzar por quitarles los subsidios. Que no se hagan propaganda con el dinero que nos arrebatan a través de los impuestos; que gasten sus fortunas que no son menores en promoverse cuanto quieran, de todas maneras ya no les creemos.