Ideas

Atrapen al gringo

Conjunción de acción, drama y comedia con Mel Gibson a la cabeza del reparto interpretativo  conducente al bajo mundo, convertido en cotidiana realidad de nuestro país, conviviendo con apetitos violentos y prepotencia.

La sobrevivencia del gringo se da desde el momento de su captura por autoridades mexicanas en esta narración, las que lo conducen al reclusorio donde se establece la curiosa relación con un infante de nueve años, con quien comparte disímbolas vivencias.

Adrian Grunberg, desde la dirección de la película, formula la relación entre el bien y el mal, el crimen y el castigo, en un plano que borda en la denuncia sobre lo que acontece tras los muros de la prisión, con reparto de actores norteamericanos y mexicanos entre quienes destaca el muy sólidamente considerado en papeles complementarios: Jesús Ochoa.

Si se busca algún mensaje, éste es que la verdad no existe en ese círculo donde la impunidad alberga corrupción con endeble esperanza de la lealtad como solo asomo de inocencia que puede guardar la esperanza.

La ficción recrea acontecimientos posteriores al intento de tranquilidad buscado por el delincuente gringo, formulando nuevas interrogantes sobre hechos que la narración futura expresará.

El drama nos exhibe como supuesto refugio para delincuentes extranjeros donde esperan hallar clima de tranquilidad, y no siendo así se convierte en pesadilla. Al niño Kevin Hernández se le abren expectativas profesionales en la pantalla grande al compartir créditos con personalidades de la talla de Gibson y Ochoa.

Atrapen al gringo, convierte las vacaciones de aquel delincuente evasor de las autoridades en su país en auténtica pesadilla, al encuentro con criminales funcionando sobre diferentes cánones; para los que la vida está devaluada a mínima expresión. Será cierto aquello cantado por José Alfredo Jiménez: ¿no vale nada la vida?

Dios nos guarde de la discordia.

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