¡Agua de lluvia!
Una de las alianzas más importantes que se puede y debe dar entre un gobierno y la participación ciudadana —ya sea organizada y/o institucional—, es la que debiera darse entre las autoridades y las instituciones educativas, en este caso la Universidad de Guadalajara, misma que cuenta con la “materia gris” suficiente como para proponer solución a un buen número de problemas sociales.
A propósito de ello, uno de los más apremiantes tiene que ver con el aprovechamiento adecuado del agua, líquido vital que cada día se va encareciendo más debido al crecimiento demográfico de las zonas urbanas, a la falta de mantenimiento de las redes hidráulicas y a la nula cultura de la población que la desperdicia en cantidades preocupantes.
Scall UDG es un proyecto académico iniciado hace seis años por un grupo de entusiastas investigadores multidisciplinarios del Centro de Arquitectura, Artes y Diseño (CUAAD), que poco a poco fue motivando a un buen número de alumnos para que se sumaran en su búsqueda de soluciones reales a los muchos problemas de la comunidad, es por ello que decidieron especializarse en la creación de sistemas de captación de ¡Agua de Lluvia!
Afortunadamente para nosotros, hoy han pasado de la teoría académica a la práctica social, por lo que recientemente han hecho público un proyecto que se empezó a poner en práctica el mismo CUAAD, con el cual será posible almacenar miles de litros del agua que cae durante los meses de mayo a septiembre —básicamente— que luego podrán ser utilizados para el riego de las áreas verdes, las necesidades en los sanitarios, limpieza, y en una segunda y tercera etapa para beber y ofrecer a toda la comunidad cercana al campus de la Barranca de Huentitán, y posteriormente a las zonas más marginadas de la Zona Metropolitana (en 2015).
Arturo Gleason, joven e inquieto luchador experto en el tema hidráulico, ha tenido oportunidad de viajar a varias partes del mundo, en las cuales ha aprendido de experiencias de otros académicos, pero de igual manera, hoy en día es requerido de otros tantos países como Brasil, a donde acude a dar conferencias y exponer su esquema de captación de lluvia integral, mismo que puede aplicarse desde la casa más sencilla, hasta la más sofisticada, incluyendo a desarrollos residenciales, escuelas y ciudades enteras, a un costo verdaderamente competitivo en relación con otras “soluciones” ofrecidas por quienes buscan más las utilidades económicas, que el beneficio social.
Por supuesto que para que este proyecto de desarrollo —como otros más de diferente índole— crezca, se consolide y se multiplique, se requiere de visión y voluntad política de las autoridades universitarias y gubernamentales, de lo contrario no pasará de ser otra aportación más de la UdeG para el mundo, sin que la población reciba retribución alguna por el esfuerzo que realiza permanentemente para aportar al presupuesto educativo del país.
Es tiempo de humanizar las decisiones políticas y olvidarse de que sólo los empresarios y políticos se vean beneficiados.