Ideas

* Tepalcate

Cuando de deportes se trata, cualquier clasificación que no se consigue en la cancha, a punta de resultados, es, por decir lo menos, discutible...

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Verbigracia: la Federación Internacional de Historia y Estadística del Futbol acaba de emitir la clasificación de las ligas de futbol profesional correspondientes al recién finalizado 2011. Ahí se asigna a la mexicana el lugar número 15. Ese casillero está por debajo de las correspondientes a Chile (10) o Paraguay (12), por mencionar a algunas del Continente, de las que no llegan a México mayores informaciones. También está por debajo de algunas europeas, como las de Bélgica (13) y Ucrania (14), de las que el aficionado común, en México, difícilmente podría mencionar los nombres de tres equipos o de alguna de sus figuras.

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La clasificación abre con una designación —valga la insistencia— discutible... Que haya consenso en que el Barcelona es, en la actualidad, el mejor equipo del mundo, y que los tabuladores proclamen que el Real Madrid es, hoy por hoy, el mejor equipo de España, es una cosa; que la Liga Española sea la mejor del mundo, otra muy diferente...

Como escribía hace poco un crítico: en la Liga Inglesa —clasificada en el segundo escaño por la misma entidad—, es frecuente que los supuestos patos (los equipos medianejos) le tiren a las supuestas escopetas (los tradicionales “grandes”); en la Española, la única incógnita estriba en si el campeón será el Real Madrid o el Barcelona. Así, si los demás equipos se limitan a ser extras de la película, el gusto de tener a dos equipos excelentes, que concentran en sus alineaciones a muchos de los mayores talentos para el futbol que existen actualmente, es similar al que pudiera tener un aficionado al cine si se pone a ver “Casablanca” 100 veces, o un aficionado a la música si en cada una de las tres comidas del día pone la Novena Sinfonía —en la versión que más le agrade— como música de fondo.

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Los criterios de que se valen organismos como la Federación Internacional etc. y similares para repartir jerarquías, pueden ser subjetivos. En todo caso,  tiene cierta lógica que si el nivel de las selecciones mexicanas suele fluctuar entre los lugares 15 y el 20, otro tanto suceda con la Liga.

Después de todo, a nadie puede escandalizar que “de tal cántaro, tal tepalcate”.

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