Ideas

— Retratos... y caricaturas

¿A quién escuchar...? Sobre el hombro izquierdo, como perico de marinero, un diablillo, socarrón, susurra: “¡La caricatura...!”. Sobre el derecho, un angelito se empeña en hacerse escuchar: “¡Los retratos...!”. Al final, tras unos minutos de incertidumbre y (¿por qué no?...) de coqueteo, sale, luminosa, la solución salomónica... —II— La caricatura cae por su propio peso... Apenas se difunde la información de que “el precandidato” recibió como obsequio, en Zacoalco, un equipal con su nombre y el logotipo de los Juegos Panamericanos, y surgen, espontáneamente, los inevitables chascarrillos: que si se trata del “equipal presidencial”; que el anónimo donante pudo haber grabado en el respaldo del mueble, en vez del logo de los Juegos, el Escudo Nacional, para que “el precandidato” —especialista, según sus turiferarios, en ganar elecciones que parecía tener perdidas— se vaya acostumbrando; que si sus colaboradores ya hicieron una oferta para adquirir, ahora que quede vacante (a partir de la premisa de la “No Reelección”), la silla del “presidente legítimo”, en fin... —III— Los retratos: la semana pasada se inauguraron dos exposiciones: en el Museo Nacional de Arquitectura, del Palacio de Bellas Artes, fotografías, planos, maquetas y libros relacionados con la obra del arquitecto Alejandro Zohn; en el Instituto Cultural Cabañas, una similar en torno a la obra arquitectónica de Fray Gabriel Chávez de la Mora. En lo que se decide si la de Zohn se trae a Guadalajara, es de justicia decir que uno y otro contribuyeron, para bien, a esculpir la imagen de la ciudad. El primero fue el autor del proyecto del que fue un ícono de la moderna Guadalajara, hasta que la ambición de los locatarios —y no de todos, por cierto— y el crónico desgobierno municipal se confabularon para estropearlo: el Mercado Libertad. El segundo, independientemente de sus aportaciones al arte sacro en su concepto más moderno, plasmó sendas tarjetas postales correspondientes a la época en que a Guadalajara le quedaba a la medida la etiqueta de “La Perla Tapatía”: el Monumento a los Niños Héroes y la estilizada águila de cantera de la Plaza de la Bandera. Zohn y Fray Gabriel son dos personajes a los que los tapatíos —nativos y “arrimados”— deben gratitud por su contribución a dignificar la imagen de la ciudad... y a compensar, en cierta medida, las barbaridades y los atentados a la estética que en nombre de la modernidad se han perpetrado impunemente en los últimos tiempos. JAIME GARCÍA ELÍAS / Periodista y conductor radiofónico.
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