Ideas
* Promesas
La salida, “en paquete”, de tres futbolistas mexicanos en ciernes a otros tantos clubes europeos, da pie, casi en automático, a un par de preguntas. Una: “¿Por qué se los llevan tan jovencitos?”. Y dos: “¿Por qué no esperan a que lleguen a su punto de madurez?”...
Las respectivas respuestas, en pocas palabras, serían éstas: para la primera, “porque sale más barato llevárselos ahora”; para la segunda... “porque en un descuido se pudren, sin pasar por la madurez”. * El futbol es, desde hace muchos años, una industria. Los grandes clubes europeos --los que mejor pagan-- tienen un sistema de “visores” desparramados por todo el mundo, cuya función consiste en detectar no sólo a los “cracks” sino a los simples talentos en estado embrionario. Fue lo que sucedió con Ronaldo, “descubierto” por el PSV Eindhoven cuando tenía 17 años y acababa de aparecer con el Cruzeiro. Fue la historia de Lionel Messi, “descubierto” por el Barcelona cuando tenía 13 años y ya la hacía chiquita en el Newell´s Old Boys de Rosario, a pesar de una enfermedad hormonal. El Barsa lo debutó tres años después, y desde entonces ha comprobado que hizo el gran negocio al confiar en el ojo clínico de sus “scouts”. * Ni Ulises Dávila, surgido de las fuerzas básicas del Guadalajara; ni Edson Rivera, “canterano” --como ahora se dice-- del Atlas; ni Taufic Guarch, de la Autónoma de Guadalajara, han dado señales de tener una aptitud para el futbol comparable al de Ronaldo, Messi y compañía. Tampoco están en ese nivel Giovani dos Santos y Carlos Vela, los campeones mundiales mexicanos Sub-17 que desde hace seis años, a raíz de que descollaron en el Mundial de su categoría, se fueron a Europa antes de mostrar siquiera sus tarjetas de presentación, como prospectos, en equipos mexicanos. Las dudas con respecto al cuidado que tienen con sus prospectos los equipos mexicanos, y las certezas sobre los mecanismos que utilizan los clubes europeos para llevar de la mano a los jóvenes en proceso de madurar como hombres, de entrada, y, en consecuencia, como futbolistas, explican el fenómeno que tiende a volverse sistemático. Giovani y Vela han tenido altibajos en ese proceso. Otros jugadores mexicanos que vivieron historias similares, regresaron sin realizar sus sueños y sin alcanzar sus objetivos. Sólo el tiempo dirá si Dávila, Rivera y Guarch cuajan... o si de promesas no pasan.