Ideas
— “No manches”
Ni Roma se hizo en un día —según reza el adagio—... ni la costumbre de ver sucia a Guadalajara va a modificarse en unos cuantos meses.
—II— Quién sabe si fue porque les remordió la conciencia al recordar que el Ayuntamiento decidió “invertir” 21 millones de pesos anuales en el contrato con la empresa especializada en la comercialización de espejitos y lentejuelas que les vendió el cuento chino de que Guadalajara se convertiría, como por arte de magia, en “la ciudad más limpia de México” (y la experiencia, al menos hasta ahora, invita a sospechar que se trataba de una estafa), o si fue porque quienes actualmente hacen como que gobiernan el segundo municipio de la República saben que su futuro político depende, en buena medida, de las calificaciones que consigan en su encomienda actual... “Averígüelo Vargas”, decían los abuelos... El caso es que el alcalde, Aristóteles Sandoval, tuvo que admitir, con todo y pena, que el programa Centro Histórico Limpio, estrepitosamente cacareado a principios del año, ha sido, para decirlo en román paladino, “un fracaso”. Los fines de semana, sobre todo, cuando la afluencia de turistas y visitantes al “Centro Histórico” se incrementa —aunque no sólo los fines de semana...—, la suciedad de los habitantes resplandece y la incuria y la incompetencia de esa entidad cuya función esencial estriba en prestar servicios a la ciudadanía y que se denomina “Gobierno municipal”, se manifiesta plenamente.
—III— Vaya: ni siquiera la campaña “No manches tu ciudad” —portento de chabacanería de los publicistas que lo diseñaron y de mal gusto de las autoridades que lo echaron a andar... y que pagaron por él— ha dado los resultados apetecidos. Y mientras el alcalde se desgarra las vestiduras y los responsables del aseo público se refugian en los pretextos y los de medio ambiente endosan la culpa a los ciudadanos, calles y banquetas de la ciudad están de dar asco. El ciudadano común —y especialmente el que recuerda los buenos tiempos, en que Guadalajara se preciaba de ser “ciudad limpia”— sigue esperando el milagro de que algún día lleguen a gobernarla funcionarios públicos que, en efecto, acierten a revisar el instructivo del puesto que desempeñan, repasen los reglamentos de aplicación municipal —el de Policía y Buen Gobierno entre ellos—... y, en la medida en que sus múltiples ocupaciones relacionadas con la “grilla” se los permitan, “cumplan y hagan cumplir la ley”. JAIME GARCÍA ELÍAS / Periodista y conductor radiofónico.