Ideas

* Mercenarios

Se les llama, despectivamente, ''mercenarios''. Se dice que los futbolistas profesionales son variantes de los soldados de fortuna, carentes, por definición, de patria y de convicciones.

Los casos de Carlos Bueno y el “Chupete” Suazo son noticia. A los dos se les mira con recelo: si el primero está en vías de romper su compromiso con el Querétaro para buscar acomodo en algún equipo sudamericano, y el segundo está por hacer otro tanto en detrimento de los intereses del Monterrey, se interpreta que ambos distan mucho de ser los modelos de profesionalismo que los aficionados —y los simpatizantes de sus equipos, sobre todo— quisieran ver.

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Por supuesto, el tema resiste diversas interpretaciones...

Los buscadores de oportunidades para ver “vasos medio vacíos”, consideran una deslealtad el hecho de dejar inconcluso el compromiso con un equipo, especialmente si el pretexto es la perspectiva de conseguir un contrato mejor remunerado con otra institución. Quienes quieren ver así las cosas, estiman que Bueno y Suazo, actualmente, y los muchos colegas suyos que han protagonizado episodios similares, “se van... como las criadas”.

Pero hay otra perspectiva: la de quienes consideran que los profesionales del deporte no tienen por qué someterse a un régimen parecido al de los antiguos esclavos; que si el desarrollo que han tenido en un equipo mexicano, para hablar de los casos en cuestión, los hace atractivos para otros que les paguen mejor o les ofrezcan más renombre, es lícita su decisión, a la vista, sobre todo, de que la carrera del futbolista es efímera.

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Al margen del desenlace que tengan los dos episodios —similares en esencia— que hoy son noticia, lo cierto es que Bueno y Suazo están en la edad en que una oportunidad como la que se les presenta pudiera ser “la última llamada” de su carrera...

Eso, por una parte. Por la otra, es incuestionable que el Querétaro y el Monterrey —sus equipos en las campañas más recientes— resentirán sus ausencias... y que otro tanto sucederá con el futbol mexicano en pleno, porque los dos atacantes sudamericanos han sido puntales en sus equipos, obviamente, pero han sido, también, animadores de la competencia.

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La noticia, por alguna misteriosa razón, invita a recordar una vieja cuarteta: “Lo mismo que siente el burro / cuando le cortan el rabo, / lo mismo que siente el rabo / cuando le cortan el burro”.
 

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