Ideas

* Buen deseo

Sería lo ideal, en efecto, que los jugadores mexicanos que hacen realidad el sueño de contratarse en algún equipo europeo, lo hicieran, como señala Jaime Ordiales, a “equipos grandes”...

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Al expresarse de esa manera, el director deportivo del Guadalajara lo hacía en nombre de la contrariedad que de alguna manera le representó que Marco Fabián desoyera la invitación para quedarse cuando menos seis meses más en el plantel rojiblanco, hiciera maletas y se comprometiera con el Frankfurt, que no es precisamente uno de los equipos de más prosapia de cuantos militan en la prestigiosa Bundesliga.
Habría sido sensacional si la invitación para Fabián hubiera llegado del Bayern Munich, por ejemplo; o, ya de perdido, del Borussia Dortmund, considerando que esos equipos equivalen, en Alemania, a los Barcelona y Real Madrid en España.
Sin embargo, si así hubiera sucedido, ipso facto habrían saltado las preguntas que surgieron, por ejemplo, cuando se anunció, el año pasado, que el “Chicharito” Hernández iría cedido del Manchester United —donde casi no jugaba— al Real Madrid: “¿Para qué...? ¿Cuándo va a jugar...? ¿Qué argumentos va a esgrimir para disputar la titularidad (o, al menos, para tener una cuota decente de minutos) a las luminarias de ese equipo...? >

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Todos los jugadores mexicanos que se fueron a Europa ya con cierto nombre, tuvieron que “correr la legua”, como dicen los taurinos... Fue el caso de Hugo Sánchez, que pasó por el Atlético de Madrid antes de saltar y consagrarse en el Real Madrid. Fueron los casos de Pável Pardo, Carlos Salcido y Andrés Guardado, por mencionar a algunos de los que crecieron en clubes europeos. Fueron asimismo los de Carlos Vela y los hermanos Giovani y Jonathan dos Santos: todos ellos cambiaron de camiseta, a medida que demostraron aptitudes para hacerlo. Son los casos de Moreno, Herrera, Layún y Jiménez: actualmente “pican piedra” en equipos portugueses —de bastante rango, por lo demás—, con la idea de que, en la medida en que demuestren aptitudes, salten a equipos de más renombre...
Al final de cuentas, cada quien da el paso hasta donde lo permiten las piernas del pantalón. >

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Y ya que de buenos deseos se trata, quede constancia, lector amable, de los mejores augurios para que el 2015 se cierre con salud, y el inminente 2016 empiece en los mismos (o, si cabe, mejores) términos. >

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