- Ética
Se atribuye a Napoleón la frase de que “La palabra ‘derrota’ no está en mi vocabulario”. La “vox pópuli” se da permiso de atribuir a los diputados, genéricamente, una frase similar, con un levísimo retoque: donde el gran corso dijo “derrota”, los dizque representantes populares dirían “ética”.
Definida como “la parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”, la ética ha estado íntimamente asociada, desde la Grecia antigua, con la virtud, entendida, a su vez, como “el hábito de obrar bien, independientemente de los preceptos de la ley, por la sola bondad del acto y de conformidad con la razón natural”.
Impulsados por el afán de orientar al bien común y no al beneficio personal el desprestigiado oficio de la política, idealistas del mismo —Manuel Gómez Morín y Efraín González Luna, muy particularmente— se pronunciaron, en la circunstancia histórica en que les tocó vivir, por “incorporar la ética al ejercicio de la política”. Por desgracia, cuando el partido de cuya fundación ellos fueron actores sobresalientes llegó al poder, desperdició la oportunidad de hacer realidad esa hermosa idea.
-II-
El tema resurge. Se encarga de hacerlo el recién electo diputado independiente por el Distrito 10 local, Pedro Kumamoto. Lo hace al publicar el código de ética que se compromete a tener como bandera, a partir del próximo 25 de octubre, en el Congreso de Jalisco.
Algunos aspectos del mismo: no recibir regalos a cambio de prebendas o favores políticos; pagar de su propio peculio los gastos de comidas y reuniones correspondientes a su labor legislativa; someter a la aprobación de un consejo consultivo integrado por académicos y miembros de la sociedad civil, los viajes que eventualmente realice; en caso de llevar un acompañante a esos viajes, solventar de su bolsa los gastos que ello implique, etc.
-III-
>Por supuesto, Kumamoto no pretende erigirse en inventor del hilo negro ni del hoyo del disco. Al publicarlo, señaló que él y su equipo confeccionaron ese código de ética a partir de modelos del Senado de Estados Unidos, de la Cámara de Diputados de Chile y de los compromisos de los candidatos del partido Podemos en España.
Falta ver si su ejemplo genera un sano contagio en el Congreso, o si se cumple la maldición de la Ley de Murphy: “Si se agrega un vaso de agua limpia a un barril de aguas negras, seguimos teniendo... un barril de aguas negras”.