- Desigualdades
Morelos, en “Los Sentimientos de la Nación”, al bosquejar la ruta crítica que debía seguir un país que daba sus primeros pasos como nación independiente, planteaba preceptos que hoy serían inadmisibles; por ejemplo, “que la Religión Católica sea la única, sin tolerancia de otra”. En cambio, uno de los ideales plasmados en ese documento, fechado en Chilpancingo el 14 de septiembre de 1813, señalaba que “las leyes que dicte nuestro Congreso deben ser tales (…) que moderen la opulencia y la indigencia, y (…) se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto”.
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Poco más de 200 años después, un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sugiere que la ruta trazada por uno de los más visionarios héroes de la Independencia, se perdió, o insinúa que la estafeta del “Generalísimo” cayó en manos de mexicanos menos generosos, más egoístas, más interesados en su beneficio personal que en la justicia social implícita en el anhelo de reducir el abismo entre los más ricos y los más pobres.
Indica el estudio que, de los 34 países integrantes de la OCDE, México ocupa el nada envidiable liderato en materia de desigualdad. Sin llegar a la majadería de tomar como ejemplo a Carlos Slim —uno de los hombres más ricos del mundo— o a los otros dos o tres mexicanos que encarnan la opulencia a nivel mundial, y los más de 20 millones de compatriotas que viven (mejor dicho: sobreviven) en los niveles de pobreza extrema, porque sus ingresos son menores al equivalente a un dólar al día, el documento incorpora estos datos: mientras en Dinamarca, Eslovenia, Finlandia y la República Checa la diferencia entre los ingresos del 10% de la población más rica con respecto al 10% de la población fue de menos de seis veces, en México esa diferencia fue de 30.5 veces.
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Otro “liderato” de México entre los países de la OCDE corresponde a la tasa de pobreza laboral; es decir, al de las personas que, pese a tener un empleo fijo, no alcanzan los ingresos suficientes para cubrir sus necesidades mínimas. Eso les sucede al 19% de los mexicanos, mientras que el promedio de la OCDE fue de 8.5 por ciento.
Los analistas (Gerardo Esquivel, de El Colegio de México, por ejemplo) culpan de esa desigualdad, en gran medida, a la política fiscal. En México —señala Esquivel—, “el que más gana no necesariamente es el que más paga (impuestos), porque esas personas tienen una serie de exenciones y beneficios” inaccesibles para los más pobres.
(Colofón: Morelos, en su tumba, debe estar padeciendo espantosos retorcijones).