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Trompo Mágico

Sht, sht... ¿escuchas?

Se sabe que nuestro oído está capacitado para percibir sonidos cuya vibración esté comprendida entre las 20 y 20 mil repeticiones por segundo. Las frecuencias inferiores a este rango se llaman infrasonidos, como los de un silbato para adiestrar perros, cuyas frecuencias son tan bajas que no las podemos escuchar.

Y los ultrasonidos son de frecuencias superiores, como los que escucha un murciélago, que alcanza a detectar sonidos de hasta 100 mil repeticiones por segundo.

¿Crees que se pueda escuchar el llanto de un bebé en el vientre de su madre? Hace mucho, mucho tiempo, Leonardo Da Vinci (pintor, matemático, inventor, científico, etc.) se hizo esta misma pregunta. Él conocía sobre la física del aire, del agua y del sonido, lo que le permitió llegar a una conclusión: "El feto no respira en el cuerpo de la madre porque está en el agua, y aquél que respira dentro del agua se ahoga inmediatamente. Si el feto en el cuerpo de la madre puede llorar o producir algún tipo de sonido o no, la respuesta es no, porque no hay aliento o cualquier otro tipo de respiración, y si no hay respiración, no hay sonido".

Así que, la próxima vez que alguien te diga que los bebés también lloran antes de nacer, les podrás explicar que un feto sumergido en el líquido amniótico de la madre no puede hacer funcionar sus cuerdas vocales. Su primer sonido es el llanto justo después de nacer.

¿Te gustaría saber cuál es la menor frecuencia que tu oído alcanza a percibir?, Visita la sala Ombligo, del Trompo Mágico, donde en el módulo Prueba de oído descubrirás qué tanto escuchas. Y de paso también visita la exposición Leonardo, re, mi, fa, sol... Da Vinci y la Música, que te hablará más sobre lo que el artista pensaba de la acústica y otros fenómenos.

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