Economía

Los alemanes desconocen lo que es el desempleo

Mientras hay países europeos como España que resienten una desocupación de 20%, Alemania ya necesita a sus empleados despedidos en la recesión

FREISING, ALEMANIA (18/DIC/2010).- El continuo ronroneo de la línea de producción en la fábrica de bombas HAWE Hydraulik SE provoca la envidia de otras partes del mundo industrializado. Es el sonido de la máquina laboral alemana.

Hace apenas un año, HAWE, ubicada en este suburbio de Munich, recortó en un tercio su fuerza laboral y los 350 empleados restantes trabajaban cuando mucho tres días a la semana.

Pero contra todo pronóstico, comenzaron a llegar órdenes de compra en el invierno al reactivarse el comercio mundial. Los gerentes aumentaron la producción de bombas de alta presión y válvulas de control usadas en la fabricación de herramientas y plantas de energía eólica y solar.

La compañía está de nuevo en dificultades, pero ahora para hallar obreros calificados que operen la maquinaria e inspeccionen a mano las partes fabricadas.
Las empresas alemanas, que se recuperan de la recesión antes que muchos de sus competidores extranjeros, solicitan empleados.

En estos momentos, los gerentes de Alemania deben cubrir vacantes para 34 mil ingenieros, 28 mil cocineros, 23 mil obreros y 20 mil enfermeros. La canciller Angela Merkel incluso declaró que el empleo pleno —el nivel más bajo de desempleo sostenible sin generar inflación— era una meta realista.

Los funcionarios alemanes estiman que llegarán a empleo pleno cuando haya 4% de desempleo, lo que significa que casi todo el que quiera un empleo lo tendría, y las vacantes que haya serían por salidas voluntarias.

La tasa de desempleo en Alemania para 2010 es de 6.9%, la más baja desde la reunificación hace 20 años. En contraste, España tiene una tasa de 20% y probablemente no baje a menos de 19.2% el próximo año.

El desempleo llegó a un envidiable 2.4% en octubre en Freising, una ciudad de 45 mil 900 habitantes ubicada a sólo seis kilómetros del Aeropuerto Internacional de Munich.

“Puede bajar más”, dijo Michael Schmidt, gerente ejecutivo de la oficina gubernamental de empleo en Freising.

El próspero Sur de Alemania —hogar de fabricantes de autos como Daimler, BMW y Mercedes, así como del conglomerado Siemens y de decenas de pequeñas empresas— se ha acercado, a nivel regional, a la visión de Merkel de empleo pleno. Baviera y Baden-Wuerttemberg tienen tasas de desempleo de 3.8% y 4.4 por ciento.

El mercado laboral alemán se recuperó de la crisis económica mundial con tanta fuerza gracias a una combinación de esfuerzos públicos y privados, dicen los expertos. Entre ellos se destaca el sano estado subyacente de las industrias alemanas, el impacto de dolorosos recortes de seguridad social implementados años antes y medidas tomadas por el actual Gobierno para manejar la crisis.

“Creo que lo mejor que hicieron fue antes de la crisis, hace unos 10 años, cuando se concentraron en mejorar la producción, mantener un crecimiento salarial moderado y ganar competitividad y presencia en el mercado”, dijo en Londres Marco Annunziata, economista en jefe de Unicredit.

La crisis puso a prueba una serie de reformas económicas y recortes en el sistema de seguridad social implementado en 2003, que incluyó la reducción de prestaciones laborales y protecciones del empleo más relajadas. Las medidas fueron impulsadas por el ex canciller Gerhard Schroeder.

Cuando la desaceleración llegó y se redujo la producción industrial, parte de la reacción del Gobierno alemán fue promulgar medidas para dar a las compañías una mayor flexibilidad para mantener a los trabajadores en nómina, pero con horarios más cortos, subsidiados parcialmente por los contribuyentes. Bajo ese esquema, las empresas pagaban salarios normales por las horas trabajadas, mientras que un fondo gubernamental pagaba una fracción, alrededor de 60%, del diferencial de la semana laboral.

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