Deportes
* “Palo dado...”
A próposito
La paradoja de que aparecieran tantas tarjetas y se encendieran tantos infiernitos durante y al cabo de los partidos del último fin de semana en el futbol mexicano, en plena celebración de la jornada de “Fair Play”, demuestra que “La FIFA propone... y el futbol dispone”.
*
El deporte, en muchos aspectos, es ingobernable; es hijo de los incidentes; es esclavo de las circunstancias.
La trifulca que brotó como corolario del Puebla-Guadalajara, por ejemplo... Si Borgetti hubiera anotado el penalty y colocado el 3-1 en la registradora; si el Puebla hubiera terminado el partido con once jugadores porque Ayala no se hubiera ganado la tarjeta roja; si sus atacantes hubieran concretado al menos una de las dos o tres claras oportunidades que tuvieron de acrecentar la ventaja; si una sola de esas posibilidades se hubiera concretado, el margen para los imponderables, el azar e incluso el eventual error arbitral hubiera sido menor a favor de las “Chivas”.
A como se dieron las cosas, incapaces como fueron los “Camoteros” para aplicar la puntilla a los rayados, el escenario quedó dispuesto para el desenlace que tuvo la historia: el dominio abrumador y el enésimo tiro libre a favor del Guadalajara a inmediaciones del área, y la confirmación de que sigue siendo cierto que “Tanto va el cántaro al agua, hasta que se queda adentro”.
*
Después, la frustración de los poblanos, contrastante con la euforia del “Rebaño”. Lo primero, porque a un triunfo que parecía estar la bolsa, le salieron alitas; lo segundo, porque se volvió a la vida cuando ya se estaba --metafóricamente hablando-- no sólo adentro del ataúd sino en el fondo de la fosa, esperando que comenzaran a caer las paletadas de tierra encima.
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Lo mismo en ese partido que en el Estudiantes-Santos Laguna de la noche del viernes, es posible que de las ampliaciones de las cédulas arbitrales y de las apreciaciones que los respetables miembros de la Comisión de Arbitraje hagan de los análisis de los video-tapes, se desprendan sanciones para los anarquistas más activos...
Esperar, en cambio, que se produzcan alteraciones a los resultados es, para los “protestantes”, es vana ilusión.
Después de todo, a los árbitros les queda como traje a la medida el mensaje evangélico: “Lo que atáreis en la cancha, atado quedará en el Cielo; y lo que desatáreis en la cancha... desatado quedará el Cielo”.
(Amén).
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El deporte, en muchos aspectos, es ingobernable; es hijo de los incidentes; es esclavo de las circunstancias.
La trifulca que brotó como corolario del Puebla-Guadalajara, por ejemplo... Si Borgetti hubiera anotado el penalty y colocado el 3-1 en la registradora; si el Puebla hubiera terminado el partido con once jugadores porque Ayala no se hubiera ganado la tarjeta roja; si sus atacantes hubieran concretado al menos una de las dos o tres claras oportunidades que tuvieron de acrecentar la ventaja; si una sola de esas posibilidades se hubiera concretado, el margen para los imponderables, el azar e incluso el eventual error arbitral hubiera sido menor a favor de las “Chivas”.
A como se dieron las cosas, incapaces como fueron los “Camoteros” para aplicar la puntilla a los rayados, el escenario quedó dispuesto para el desenlace que tuvo la historia: el dominio abrumador y el enésimo tiro libre a favor del Guadalajara a inmediaciones del área, y la confirmación de que sigue siendo cierto que “Tanto va el cántaro al agua, hasta que se queda adentro”.
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Después, la frustración de los poblanos, contrastante con la euforia del “Rebaño”. Lo primero, porque a un triunfo que parecía estar la bolsa, le salieron alitas; lo segundo, porque se volvió a la vida cuando ya se estaba --metafóricamente hablando-- no sólo adentro del ataúd sino en el fondo de la fosa, esperando que comenzaran a caer las paletadas de tierra encima.
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Lo mismo en ese partido que en el Estudiantes-Santos Laguna de la noche del viernes, es posible que de las ampliaciones de las cédulas arbitrales y de las apreciaciones que los respetables miembros de la Comisión de Arbitraje hagan de los análisis de los video-tapes, se desprendan sanciones para los anarquistas más activos...
Esperar, en cambio, que se produzcan alteraciones a los resultados es, para los “protestantes”, es vana ilusión.
Después de todo, a los árbitros les queda como traje a la medida el mensaje evangélico: “Lo que atáreis en la cancha, atado quedará en el Cielo; y lo que desatáreis en la cancha... desatado quedará el Cielo”.
(Amén).