Deportes
* “Leones”
A propósito por Jaime García Elías
En el espectacular fenómeno de popularidad en que se han convertido los resucitados “Leones” de la Universidad de Guadalajara, cabe, a nivel de hipótesis, una interpretación: que “El equipo que nació grande” --como se le llamó cuando apareció, hace más de treinta años, y ganó plaza, a golpes de chequera, en el futbol mexicano de Primera División-- y que en fechas recientes renació de sus cenizas, pudiera convertirse en una auténtica opción para captar las simpatías de los aficionados locales.
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La inmensa mayoría de los simpatizantes de los actuales “Leones” son jóvenes. Difícilmente habrá entre ellos, sobrevivientes de los viejos tiempos: los testigos de los años en que, al fracasar en el intento de llegar al circuito grande por la vía del ascenso conquistado en la cancha --lo que sí hicieron, en cambio, los demás equipos representantes de universidades: “Pumas”, “Tigres” y “Tecos”-- la U de G adquirió la franquicia del Torreón, forman parte de otra generación. Además, sin detrimento de los afanes por convertir a aquel equipo en una especie de Selección Nacional (Calderón, Montes de Oca, Santoyo, Nájera, Rivas, Guillén, “Chepe” Chávez, Berna García, Chavarín, etc.), reforzada con varios jugadores extranjeros (Roberto, Nené, Euzebio, Jair, etc.), la identificación de aquellos “Leones” con la universidad era escasa: de hecho, era generalizado el malestar de los universitarios por la abundancia de recursos para el equipo, en contraste con las carencias, insuficiencias y limitaciones de la casa de estudios para realizar sus funciones específicas...
La dolorosa verdad es que sobre la tumba de aquellos “Leones” no hubo --que se supiera, al menos--, en su momento, ni una lágrima, ni una flor.
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Su regreso, aparentemente en otras circunstancias, coincide con la enésima crisis de identidad del “nuevo Guadalajara”, con las eternas inconsistencias del Atlas y con la intentona de dar a los “Tecos”, rebautizándolos con la genérica etiqueta de “Estudiantes”, la identidad y el arraigo que no han sido capaces de adquirir en los mismos años de vida que los “Leones” originales.
Los nuevos aficionados, y especialmente las legiones de ellos que comparten esa condición con su calidad de universitarios, buscan nuevas banderas para hacer efectivo lo que decía, en una frase que es toda una tesis, el periodista brasileño Armando Nogueira: “El aficionado al futbol busca en los estadios, el domingo, la victoria que la vida le niega el resto de la semana”.
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La inmensa mayoría de los simpatizantes de los actuales “Leones” son jóvenes. Difícilmente habrá entre ellos, sobrevivientes de los viejos tiempos: los testigos de los años en que, al fracasar en el intento de llegar al circuito grande por la vía del ascenso conquistado en la cancha --lo que sí hicieron, en cambio, los demás equipos representantes de universidades: “Pumas”, “Tigres” y “Tecos”-- la U de G adquirió la franquicia del Torreón, forman parte de otra generación. Además, sin detrimento de los afanes por convertir a aquel equipo en una especie de Selección Nacional (Calderón, Montes de Oca, Santoyo, Nájera, Rivas, Guillén, “Chepe” Chávez, Berna García, Chavarín, etc.), reforzada con varios jugadores extranjeros (Roberto, Nené, Euzebio, Jair, etc.), la identificación de aquellos “Leones” con la universidad era escasa: de hecho, era generalizado el malestar de los universitarios por la abundancia de recursos para el equipo, en contraste con las carencias, insuficiencias y limitaciones de la casa de estudios para realizar sus funciones específicas...
La dolorosa verdad es que sobre la tumba de aquellos “Leones” no hubo --que se supiera, al menos--, en su momento, ni una lágrima, ni una flor.
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Su regreso, aparentemente en otras circunstancias, coincide con la enésima crisis de identidad del “nuevo Guadalajara”, con las eternas inconsistencias del Atlas y con la intentona de dar a los “Tecos”, rebautizándolos con la genérica etiqueta de “Estudiantes”, la identidad y el arraigo que no han sido capaces de adquirir en los mismos años de vida que los “Leones” originales.
Los nuevos aficionados, y especialmente las legiones de ellos que comparten esa condición con su calidad de universitarios, buscan nuevas banderas para hacer efectivo lo que decía, en una frase que es toda una tesis, el periodista brasileño Armando Nogueira: “El aficionado al futbol busca en los estadios, el domingo, la victoria que la vida le niega el resto de la semana”.