Deportes
* Vergüenza
A propósito por Jaime García Elías
La calificación del Guadalajara en el gran examen del campeonato, aún está pendiente. Para ser plenamente aprobatoria, haría falta que se diera, de entrada, la combinación de resultados (victoria sobre Cruz Azul y derrota del San Luis en Querétaro) en la última jornada de la etapa clasificatoria..., y, adicionalmente, por lo menos alguna campanada --o si son más, mejor-- ya en plena “liguilla”.
De no ser así, aún pudiera ser que las “Chivas” consiguieran, al menos, la mínima nota aprobatoria para pasar “de panzazo”: un triunfo sobre el Cruz Azul, en efecto, tomando en consideración la regularidad que los “Cementeros” han tenido a lo largo de la campaña, acrecentaría sensiblemente el magro capital que los rojiblancos tienen en el banco de la ilusión de sus devotos, luego de un solitario resultado --el 4-1 en el “Clásico” del sábado pasado-- que, por sí mismo, sirve para reivindicar “la honrilla” de que solían hablar los cronistas antiguos.
*
En lo que los rojiblancos dan o no el paso que les hace falta para que sus simpatizantes tengan el premio de consolación del boleto para la “fiesta grande” como corolario --relativamente sorpresivo-- de un par de temporadas mediocres de solemnidad, los otros dos equipos de Guadalajara bajaron la cortina del changarro con pérdidas totales.
*
La Autónoma se la jugó a favor de un giro de 180 grados en su historia. Juan José Frangie les vendió un proyecto muy parecido al que no fue posible hacer efectivo con el Atlas. El proyecto contemplaba un cambio diametral: algo que comenzó con el nombre de guerra del equipo (los “Tecos” fueron rebautizados como “Estudiantes”), continuaba con el maquillaje (el uniforme, la imagen del estadio...), pero no consiguió pasar por el equipo propiamente dicho.
Los ahora “Estudiantes” volvieron a ser un cuadro intermitente: de destellos ocasionales. La falta de regularidad se refleja en el tabulador de su grupo, donde van en penúltimo lugar, aferrados al dudoso consuelo de que peor le fue al campeón defensor (UNAM), al pasar, sin transición, de la cima a la sima.
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Con respecto al Atlas, lo que está a punto de consumarse con la visita del sábado a Jaguares, ha sido, hablando en plata, más que un fracaso, especialmente porque su técnico colocó la etiqueta de “refuerzos” a los jugadores que incorporaron al plantel para este certamen, una vergüenza.
Así: con todas sus letras...
De no ser así, aún pudiera ser que las “Chivas” consiguieran, al menos, la mínima nota aprobatoria para pasar “de panzazo”: un triunfo sobre el Cruz Azul, en efecto, tomando en consideración la regularidad que los “Cementeros” han tenido a lo largo de la campaña, acrecentaría sensiblemente el magro capital que los rojiblancos tienen en el banco de la ilusión de sus devotos, luego de un solitario resultado --el 4-1 en el “Clásico” del sábado pasado-- que, por sí mismo, sirve para reivindicar “la honrilla” de que solían hablar los cronistas antiguos.
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En lo que los rojiblancos dan o no el paso que les hace falta para que sus simpatizantes tengan el premio de consolación del boleto para la “fiesta grande” como corolario --relativamente sorpresivo-- de un par de temporadas mediocres de solemnidad, los otros dos equipos de Guadalajara bajaron la cortina del changarro con pérdidas totales.
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La Autónoma se la jugó a favor de un giro de 180 grados en su historia. Juan José Frangie les vendió un proyecto muy parecido al que no fue posible hacer efectivo con el Atlas. El proyecto contemplaba un cambio diametral: algo que comenzó con el nombre de guerra del equipo (los “Tecos” fueron rebautizados como “Estudiantes”), continuaba con el maquillaje (el uniforme, la imagen del estadio...), pero no consiguió pasar por el equipo propiamente dicho.
Los ahora “Estudiantes” volvieron a ser un cuadro intermitente: de destellos ocasionales. La falta de regularidad se refleja en el tabulador de su grupo, donde van en penúltimo lugar, aferrados al dudoso consuelo de que peor le fue al campeón defensor (UNAM), al pasar, sin transición, de la cima a la sima.
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Con respecto al Atlas, lo que está a punto de consumarse con la visita del sábado a Jaguares, ha sido, hablando en plata, más que un fracaso, especialmente porque su técnico colocó la etiqueta de “refuerzos” a los jugadores que incorporaron al plantel para este certamen, una vergüenza.
Así: con todas sus letras...