Deportes

* “Surprise...!”

A propósito por Jaime García Elías

Lo advertía, la víspera, la prensa española: “Del Bosque (Vicente, entrenador nacional) y los jugadores (seleccionados) respetan a Estados Unidos..., pero no ocultan sus ansias de una final contra Brasil”.

“Su gran sueño”, decía el encabezado de uno de los diarios madrileños de ayer. Aludía, obviamente, a la “final lógica” de la Copa Confederaciones. Ignoraba --¿quién diantres podría imaginárselo?-- la sorpresa mayúscula que se incubaba: Estados Unidos, un recién llegado al mundo del futbol; un intruso, un polizón, un convidado de piedra en la “élite” del esférico, hacía trizas todos los pronósticos...

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Hoy, en lo que la prensa estadounidense --país en que el futbol aún está muy lejos de adquirir carta de ciudadanía, aunque las participaciones de su selección en los más recientes mundiales (incluido el de 1994 en su propio territorio) ha sido más que decorosa-- decide si consigna el resultado de ayer, a la sombra de los resultados del día en las Ligas Mayores de beisbol o en el torneo de tenis de Wimbledon, el 2-0 de ayer en la invernal ciudad sudafricana de Bloemfontaine, la nota, en otras latitudes, es una bomba periodística de muchos megatones.

“Los yanquis nos bajan de nuestra nube”, consigna “Marca” en su edición de hoy. “Ni final ni récord”, lamenta “As” en referencia al frustrado duelo contra Brasil, y a la marca mundial que España estaba a punto de establecer, y que se vio brutalmente congelada en 35 partidos consecutivos sin derrota y 15 victorias al hilo.

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Lo curioso del caso es que el exceso de confianza, el afán de atragantarse de pastel antes de apagarle las velitas, estaba más difundido entre público y crítica que en el seno de la propia selección española. Del Bosque, de hecho, había reparado en que la “Furia Roja” había ganado a Irak “por la mínima”, y a Sudáfrica “con mucho trabajo”, y había concluido con una advertencia: “Sería fatal pensar que los estadounidenses no nos van a complicar la vida”.

En todo caso, son malas noticias para el futbol mexicano: el vecino geográfico, al que durante muchos años se veía por encima del hombro, en el aspecto futbolístico, ya juega en las Ligas Mayores del “soccer”. México, en tanto, suda la gota gorda para remar contra la corriente y alimentar el sueño de asistir al próximo Mundial, para el que los estadounidenses tienen prácticamente el boleto en el bolsillo.

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