Deportes

* “Otras funciones”

A propósito por Jaime Elías García

No se dirá que es falso que “los viajes ilustran”. Nadie podrá dudar de los beneficios de la “experiencia internacional” de los futbolistas mexicanos que tienen la dicha de hacer realidad lo que para muchos se limita a ser una ilusión. Nadie se quejará de que el tiempo que pasan en Europa no sirve, al menos, para aprender a hacer declaraciones más sabrosas, menos insípidas, rutinarias y anodinas que la generalidad de sus colegas.
Omar Bravo, por ejemplo...

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Cuando regresó de La Coruña, donde actuaciones fueron esporádicas y su rendimiento irrelevante, hubo quienes lo cobijaron, aduciendo que su técnico no le dio oportunidades para manifestar todo su potencial...
Regresó a México: es decir que nadie, en Europa, se percató del potencial que se quedó inédito por culpa del torpe técnico que le tocó en suerte en España. Regresó al Guadalajara, tras un paso fugaz (e irrelevante también) por la Universidad de Nuevo León, donde seguramente se tropezó con otro técnico miope. Con las “Chivas”, los dos técnicos que el equipo ha tenido en el Torneo de Apertura --Paco Ramírez y Raúl Arias--, lo han sostenido como titular. Quiere decir que ellos sí saben aquilatarlo.
Se le pregunta acerca de su escasa productividad. Él responde que acepta las críticas; que está ahí “para poner el pecho a las balas”...

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He ahí, en todo su esplendor, el beneficio que dejan los viajes: una frase excelente para ponerla en letras de molde...
En cuanto al resto --su alegato de que no anotado más goles porque en el Guadalajara actual se le asignan “otras funciones”--, quizá convendría recordar que los futbolistas más cotizados, en todo el mundo, son los que tienen la onza que puede cambiarse por los goles, que a su vez repercuten en victorias, que a su vez se traducen en títulos.

Eso, y que, habida cuenta de que los poseedores de ese talento no se dan en maceta, no hay un técnico, sobre la faz de la tierra, que se dé el lujo (que supuestamente se dio el técnico del “Dépor”) de tener en la banca a un jugador que tenga la piedra filosofal del futbol, que convierte en oro todo lo que toca, o que encomiende (como supuestamente han hecho los “profes” del Guadalajara) “otras funciones” a quien puede aportar en las contiendas deportivas el argumento supremo del gol.

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