Cultura
Ovacionan al pianista brasileño Jean Louis Steuerman
Un recital en el que estuvo acompañado por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM)
CIUDAD DE MÉXICO.- Con una fuerte ovación, el público de la Sala Silvestre Revueltas, del Centro Cultural Ollin Yoliztli, reconoció la sublime ejecución del pianista brasileño Jean Louis Steuerman, durante un recital en el que estuvo acompañado por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM).
Bajo la dirección del británico James Judd, la agrupación, considerada como la más importante orquesta mexicana y una de las más relevantes de América Latina, rindió además, un homenaje al compositor alemán Robert Schuman (1810-1856), en el bicentenario de su natalicio.
En el quinto programa de la temporada invierno 2010, este conjunto musical que ha presentado más de tres mil conciertos en las principales salas de la República Mexicana y en foros de los Estados Unidos de América, Europa, Sudamérica y el Lejano Oriente, ofreció un programa musical conformado por obras de compositores alemanes.
En una buena entrada, el solista, cuyos trabajos orquestales incluyen conciertos con la Orquesta de Cámara Inglesa, la Orquesta de Hllé y la Filarmónica Real de Liverpool, entre otras, sorprendió y cautivo al interpretar el 'Concierto para piano No.1, de Johannes Brahms
Energía, velocidad, frescura y mucha agilidad en las manos cautivaron a un publicó que, al concluir los tres movimientos musicales que integran la obra, lo arropó en múltiples aplausos; y no estaba de más, si este ejecutante recreó un atmósfera musical pocas veces vista en este foro.
Fue tanto el disfrute de los presentes, que al concluir dos de los tres movimientos musicales de la pieza, un grupo de 40 personas ingresaron al interior de la sala, provocando que el director huésped James Judd se molestara.
Y es que ese grupo hizo demasiado ruido, lo que incomodo aún más al concertista, pues no podía concluir la obra de Brahms, hasta que no ocuparan todos sus asientos.
Un par de minutos después, el pianista entonó el último movimiento y con gran soltura y pasión atrapó una vez más a los presentes.
La segunda parte, incluyó la obra 'Sinfonía No. ', de Schumann, compositor de la época del romanticismo y uno de los músicos de mayor fama en la primera mitad del siglo XIX.
Se trata de una pieza innovadora, ya que los cuatro movimientos que la conforman: Andante, Romanza, Scherzo y Finale, aparecen unidos y se ejecutan sin interrupción.
Es de resaltar la extraordinaria dirección de británico Judd, quien con gran profesionalismo hizo una excelente mancuerna con la OFCM, pues fue muy demasiado cuidadoso en cada uno de los movimientos musicales, provocando que la agrupación se escuchara hasta el más mínimo detalle.
Bajo la dirección del británico James Judd, la agrupación, considerada como la más importante orquesta mexicana y una de las más relevantes de América Latina, rindió además, un homenaje al compositor alemán Robert Schuman (1810-1856), en el bicentenario de su natalicio.
En el quinto programa de la temporada invierno 2010, este conjunto musical que ha presentado más de tres mil conciertos en las principales salas de la República Mexicana y en foros de los Estados Unidos de América, Europa, Sudamérica y el Lejano Oriente, ofreció un programa musical conformado por obras de compositores alemanes.
En una buena entrada, el solista, cuyos trabajos orquestales incluyen conciertos con la Orquesta de Cámara Inglesa, la Orquesta de Hllé y la Filarmónica Real de Liverpool, entre otras, sorprendió y cautivo al interpretar el 'Concierto para piano No.1, de Johannes Brahms
Energía, velocidad, frescura y mucha agilidad en las manos cautivaron a un publicó que, al concluir los tres movimientos musicales que integran la obra, lo arropó en múltiples aplausos; y no estaba de más, si este ejecutante recreó un atmósfera musical pocas veces vista en este foro.
Fue tanto el disfrute de los presentes, que al concluir dos de los tres movimientos musicales de la pieza, un grupo de 40 personas ingresaron al interior de la sala, provocando que el director huésped James Judd se molestara.
Y es que ese grupo hizo demasiado ruido, lo que incomodo aún más al concertista, pues no podía concluir la obra de Brahms, hasta que no ocuparan todos sus asientos.
Un par de minutos después, el pianista entonó el último movimiento y con gran soltura y pasión atrapó una vez más a los presentes.
La segunda parte, incluyó la obra 'Sinfonía No. ', de Schumann, compositor de la época del romanticismo y uno de los músicos de mayor fama en la primera mitad del siglo XIX.
Se trata de una pieza innovadora, ya que los cuatro movimientos que la conforman: Andante, Romanza, Scherzo y Finale, aparecen unidos y se ejecutan sin interrupción.
Es de resaltar la extraordinaria dirección de británico Judd, quien con gran profesionalismo hizo una excelente mancuerna con la OFCM, pues fue muy demasiado cuidadoso en cada uno de los movimientos musicales, provocando que la agrupación se escuchara hasta el más mínimo detalle.