Cultura
El sentido que nos toca
¿Audición o casting? He ahí el dilema
GUADALAJARA, JALISCO (13/OCT/2011).- ¿Cuántos actores de Guadalajara, de Puebla, de Zacatecas y de Guanajuato no hay en Distrito Federal? Las razones pueden ser diversas, múltiples, infames. No importa. Ese actor se multiplica por mil, es más por mil doscientos, mil doscientos rostros que intentan ser parte de una historia, dar sentido a la ficción, ser contratados, construir su propia utopía y con ella, la del espectador. En fin. No es fácil.
¿Cuál es el deporte favorito del actor? Lo dijo en entrevista reciente Rodolfo Palacios… el casting. Muy bien. Como regla de 3 o tabla del 2. Señoras y señores ¿por qué en ninguna escuela de actuación de esta honorable ciudad, existe una materia, UNA sola, que tenga que ver con el casting? ¿Por qué en la escuela de Artes Plásticas donde han desfilado grandes y notables directores escénicos, a nadie se le ocurrió sugerir casting como opción de entrenamiento o materia formal? Es más, enviar a su alumnado a esas pruebas terriblemente infames, que consiste… en que un director (que ha soñado su historia particular) busque un personaje único y pase por encima de un sinfín de actores de todas las nacionalidades, sin importar, credo, condición o simpatía. Audición o casting. He ahí el dilema. La primera según el vulgo es un preámbulo teatral y el segundo para todo lo que tenga que ver con el lenguaje audiovisual. ¿Por qué el actor de teatro se peleó con la cámara? Bien. Casting no. Señores, manden a sus alumnos a audiciones, aunque se equivoquen.
Sé por boca de actores, con los que he trabajado, egresados de la Escuela de Artes Plásticas, quienes afirman que incluso algunos maestros les prohibían asistir a castings para comerciales u otro tipo de proyectos, con el argumento de que retrocederían en su formación profesional. (¿Será?)
Tengo grandes amigos que son grandes actores (y no todos mis grandes amigos lo son), puedo mencionar a Marco Pérez, Juan Pablo Abitia o Marco Treviño y fue precisamente con Treviño con quien conversé después de yo asistir a un casting en el que él conocía a la directora. Y pensamos en voz alta -como hemos pensado otras veces- que no es que en Guadalajara no haya películas, series o proyectos en los que se involucre o necesite el tema del casting, si no que el actor se forma sin saber que “la prueba” o “trámite reglamentario” para obtener un papel es precisamente ése.
De nada sirve una técnica impecable, una inspiración divina, si no se enseña a los actuantes a ponerse a prueba. Y eso no tiene que ver con juicios, sino que un director, está buscando con toda su alma un personaje. Un casting, lo sé, sobre todo en las primeras veces, es absolutamente desgastante, se invierte una cantidad de energía estratosférica, es muy común caer en la hiperatención y ponerse incómodo gratis…
Los actores llegamos con nuestra versión de las cosas, nuestra propia lectura de una historia ajena que en ese momento sólo quiere saber si vamos a estar a su servicio. Si has crecido en el teatro, no falta quien te diga que los actores de teatro sobreactúan, si has hecho televisión que no actúas nada y si no has trabajado con alguien importante, ése es precisamente el problema. Pienso en la gran cantidad de talento que hay en este país y que existe en esta ciudad, en la que por una razón que tiene que ver con formas y tradiciones, las escuelas teatrales (el cine es bastante reciente) separaron al actor del ejercicio ante la cámara, mundo dentro del cual es indispensable el casting que equivaldría a la prueba de audición, que dicho sea de paso, tampoco se incluye en las materias teatrales. Que un actor pueda sortear a las primeras de cambio el tema, es cierto, sin embargo podría la escuela con un poco menos de prejuicios, hacer este camino más fácil.
dolorca@hotmail.com, eljuguetero@live.com.mx
¿Cuál es el deporte favorito del actor? Lo dijo en entrevista reciente Rodolfo Palacios… el casting. Muy bien. Como regla de 3 o tabla del 2. Señoras y señores ¿por qué en ninguna escuela de actuación de esta honorable ciudad, existe una materia, UNA sola, que tenga que ver con el casting? ¿Por qué en la escuela de Artes Plásticas donde han desfilado grandes y notables directores escénicos, a nadie se le ocurrió sugerir casting como opción de entrenamiento o materia formal? Es más, enviar a su alumnado a esas pruebas terriblemente infames, que consiste… en que un director (que ha soñado su historia particular) busque un personaje único y pase por encima de un sinfín de actores de todas las nacionalidades, sin importar, credo, condición o simpatía. Audición o casting. He ahí el dilema. La primera según el vulgo es un preámbulo teatral y el segundo para todo lo que tenga que ver con el lenguaje audiovisual. ¿Por qué el actor de teatro se peleó con la cámara? Bien. Casting no. Señores, manden a sus alumnos a audiciones, aunque se equivoquen.
Sé por boca de actores, con los que he trabajado, egresados de la Escuela de Artes Plásticas, quienes afirman que incluso algunos maestros les prohibían asistir a castings para comerciales u otro tipo de proyectos, con el argumento de que retrocederían en su formación profesional. (¿Será?)
Tengo grandes amigos que son grandes actores (y no todos mis grandes amigos lo son), puedo mencionar a Marco Pérez, Juan Pablo Abitia o Marco Treviño y fue precisamente con Treviño con quien conversé después de yo asistir a un casting en el que él conocía a la directora. Y pensamos en voz alta -como hemos pensado otras veces- que no es que en Guadalajara no haya películas, series o proyectos en los que se involucre o necesite el tema del casting, si no que el actor se forma sin saber que “la prueba” o “trámite reglamentario” para obtener un papel es precisamente ése.
De nada sirve una técnica impecable, una inspiración divina, si no se enseña a los actuantes a ponerse a prueba. Y eso no tiene que ver con juicios, sino que un director, está buscando con toda su alma un personaje. Un casting, lo sé, sobre todo en las primeras veces, es absolutamente desgastante, se invierte una cantidad de energía estratosférica, es muy común caer en la hiperatención y ponerse incómodo gratis…
Los actores llegamos con nuestra versión de las cosas, nuestra propia lectura de una historia ajena que en ese momento sólo quiere saber si vamos a estar a su servicio. Si has crecido en el teatro, no falta quien te diga que los actores de teatro sobreactúan, si has hecho televisión que no actúas nada y si no has trabajado con alguien importante, ése es precisamente el problema. Pienso en la gran cantidad de talento que hay en este país y que existe en esta ciudad, en la que por una razón que tiene que ver con formas y tradiciones, las escuelas teatrales (el cine es bastante reciente) separaron al actor del ejercicio ante la cámara, mundo dentro del cual es indispensable el casting que equivaldría a la prueba de audición, que dicho sea de paso, tampoco se incluye en las materias teatrales. Que un actor pueda sortear a las primeras de cambio el tema, es cierto, sin embargo podría la escuela con un poco menos de prejuicios, hacer este camino más fácil.
dolorca@hotmail.com, eljuguetero@live.com.mx