Cultura
Tebas emerge desde los escombros
El Consejo Supremo de Antigüedades egipcias pretende rescatar el rescatar esplendor de la avenida que unía los templos de Luxor y Karnak
EL CAIRO, EGIPTO (14/MAY/20109-. El Consejo Supremo de Antigüedades egipcias tiene claro su siguiente objetivo: rescatar el esplendor de la avenida que unía los templos de Luxor y Karnak. Dicho camino tiene aproximadamente dos mil 700 metros de largo y 70 de ancho y permaneció sepultada durante siglos hasta fechas recientes en que los trabajos comenzaron y han desalojado a los vecinos de la zona; cientos de familias sin recursos han visto sus casas reducidas a escombros por el farónico proyecto.
“Mi familia ya ha perdido una casa y pronto demolerán la que nos queda”, dice Mustafa, un hombre de 51 años vestido con una túnica blanca o galabiya, a escasos metros de su vivienda y rodeado por los escombros de las primeras demoliciones.
Los primeros derribos tuvieron lugar a principios de este año y desde entonces el trabajo de máquinas y obreros ha hecho emerger partes de una vía construida inicialmente por Amenhotep III (1372-1410 a.C.) y recompuesta por Nectanebo I (380-362 a.C.).
Tebas, la capital de Egipto en el Imperio Medio (1975-1640 a.C.) e Imperio Nuevo (1539-1075 a.C), se alzaba en lo que hoy es la ciudad de Luxor, a unos 700 kilómetros al Sur de El Cairo.
El proyecto quiere convertir esta avenida, flanqueada por una doble fila de esfinges con cuerpo de león y cabeza humana o de carnero, símbolo del dios Amon-Ra, en el mayor museo al aire libre del mundo y multiplicar la cifra actual de visitantes.
“Cuando era niño solía hacer los deberes del colegio sobre los restos de una esfinge”, recuerda Mustafa, que vive con su madre, sus cuatro hermanos, sus esposas e hijos en una edificación de dos plantas.
La vivienda, con su fachada de color verde entre palmeras y coloridos edificios, es visible desde la avenida de las esfinges y está situada en “primera línea”, justo después del vacío abierto en el barrio por las excavadoras.
Todo tiene su precio
Al otro lado de la carretera de asfalto que lleva al templo de Karnak, se suceden las viviendas sin ventanas ni puertas y las montañas de escombros que adivinan el interior de las casas demolidas, entre ellas, la pequeña frutería que Mohamed heredó de su padre.
“Las autoridades sólo le dieron 10 mil libras (mil 800 dólares) por su tienda”, explica un joven mientras señala al hombre sentado debajo de un árbol junto a la nueva ubicación de su frutería, reducida a un puesto de madera lleno de sandías, plátanos y tomates.
Los vecinos afectados por las demoliciones han recibido como indemnización entre 40 mil y 100 mil libras egipcias (entre siete mil 100 y 18 mil dólares), pero Mustafa asegura que “no es suficiente para iniciar una nueva vida”.
“Mi familia ya ha perdido una casa y pronto demolerán la que nos queda”, dice Mustafa, un hombre de 51 años vestido con una túnica blanca o galabiya, a escasos metros de su vivienda y rodeado por los escombros de las primeras demoliciones.
Los primeros derribos tuvieron lugar a principios de este año y desde entonces el trabajo de máquinas y obreros ha hecho emerger partes de una vía construida inicialmente por Amenhotep III (1372-1410 a.C.) y recompuesta por Nectanebo I (380-362 a.C.).
Tebas, la capital de Egipto en el Imperio Medio (1975-1640 a.C.) e Imperio Nuevo (1539-1075 a.C), se alzaba en lo que hoy es la ciudad de Luxor, a unos 700 kilómetros al Sur de El Cairo.
El proyecto quiere convertir esta avenida, flanqueada por una doble fila de esfinges con cuerpo de león y cabeza humana o de carnero, símbolo del dios Amon-Ra, en el mayor museo al aire libre del mundo y multiplicar la cifra actual de visitantes.
“Cuando era niño solía hacer los deberes del colegio sobre los restos de una esfinge”, recuerda Mustafa, que vive con su madre, sus cuatro hermanos, sus esposas e hijos en una edificación de dos plantas.
La vivienda, con su fachada de color verde entre palmeras y coloridos edificios, es visible desde la avenida de las esfinges y está situada en “primera línea”, justo después del vacío abierto en el barrio por las excavadoras.
Todo tiene su precio
Al otro lado de la carretera de asfalto que lleva al templo de Karnak, se suceden las viviendas sin ventanas ni puertas y las montañas de escombros que adivinan el interior de las casas demolidas, entre ellas, la pequeña frutería que Mohamed heredó de su padre.
“Las autoridades sólo le dieron 10 mil libras (mil 800 dólares) por su tienda”, explica un joven mientras señala al hombre sentado debajo de un árbol junto a la nueva ubicación de su frutería, reducida a un puesto de madera lleno de sandías, plátanos y tomates.
Los vecinos afectados por las demoliciones han recibido como indemnización entre 40 mil y 100 mil libras egipcias (entre siete mil 100 y 18 mil dólares), pero Mustafa asegura que “no es suficiente para iniciar una nueva vida”.