Cultura

Tango y música barroca de la mano

Ataviado con los recientes laureles de Patrimonio Cultural de la Humanidad, el tango mezcló sus acordes con los de la música barroca

AMBRONAY, FRANCIA.- Ataviado con los recientes laureles de Patrimonio Cultural de la Humanidad, el tango mezcló sus acordes con los de la música barroca, el pasado sábado por la noche en Ambronay, pequeña localidad del centroeeste de Francia que organiza un festival de renombre internacional.

Decididos a que la música barroca sea "escuchada de otra manera" sin los prejuicios que la reservan a un público mayor de gustos exquisitos y añejos, los organizadores del festival habían decidido incluir el tango en su primera "noche barroca sonora".

En la ocasión y en esta perspectiva, el director argentino Leonardo García Alarcón y su conjunto barroco "La Capella mediterránea" mezcló así los Madrigales de Monteverdi con los tangos de Piazzolla.

La creación del músico argentino, encargada por el festival y que será presentada el año próximo en el célebre festival de jazz de Montreux (Suiza), será llevada luego a Argentina y Japón.

El sábado en la noche, en la carpa instalada delante de la abadía de Ambronay, García Alarcón fue mezclando dos universos musicales separados por más de tres siglos, pasando alternadamente del clavicordio al piano.

Uno de los músicos de su conjunto hacía otro tanto, de la viola de gamba al contrabajo, lo mismo que la soprano argentina Mariana Flores, mientras que su hermano, el tenor Diego Valentín Flores iba de la "Balada de un loco" a un canto del siglo XVII.

La austera explanada delante de la abadía se transformó en un cabaret de Buenos Aires cuando apareció una pareja bailando el tango y un bandoneonista, el francés Williams Sabatier, quien previamente había adaptado para su instrumento las partituras de Monteverdi.

Más que alternar Piazzolla y Monteverdi, la "Capella Mediterránea" fue capaz de mezclar dos universos, cuando al acorde lánguido del bandoneón se unió al del théorbe, un instrumento de cuerdas típico del barroco, mientras los bailarines iniciaban unos pasos al compás de un madrigal.

García Alarcón explicó su deseo de "poner en paralelo" Monteverdi y Piazzolla teniendo en cuenta el hecho que "los dos estuvieron confrontados a un lenguage muy establecido", respectivamente en la Venecia de 1580 y el Buenos Aires de 1950.

"Para los argentinos que hemos venido a estudiar la música barroca en Europa, el tango era algo propio de la generación de nuestros abuelos", explicó a la AFP el músico de 33 años establecido en Ginebra. "Sólo una vez aquí en Europa, con la nostalgia, descubrimos lo que el tango significa para nosotros", agregó.

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