Cultura

Los silencios escultóricos de Rivelino llegan a Bruselas

Los bustos gigantes realizados en bronce por el artista jalisciense invitan a reflexionar sobre la libertad de expresión en la capital belga

BRUCELAS, BÉLGICA (28/ABR/2010).- Primero Portugal y después España tuvieron ocasión de acoger en sus capitales, Lisboa y Madrid, respectivamente, los 10 gigantes hechos en bronce por el artista jalisciense Rivelino Moreno Valle (San José de Gracia, 1973) para su muestra itinerante Nuestros silencios. Ahora es la ciudad de Bruselas (Bélgica), en pleno corazón de Europa, la que exhibe el conjunto escultórico de 10 piezas de este artista autodidacta, que tropezó por casualidad con un taller de artes plásticas mientras estudiaba Psicología y decidió de un plumazo que ése era su destino. Desde entonces han pasado 15 años y no ha dejado ni un solo momento su compromiso con la creación.

Además de las esculturas, que miden casi cuatro metros de altura y pesan una tonelada y media, Nuestros silencios “es un arte abierto e incluyente que contempla la participación de personas ciegas o con dificultades visuales”, quienes también pueden explorar las obras e imaginar sus contornos, introduciendo sus manos en un cubo también de bronce cuyo interior contiene prototipos de los bustos gigantes a tamaño escala.

Para hacer las caras, Rivelino -como es conocido en el medio artístico el creador jalisciense- hizo un estudio antropológico para mezclar los rasgos fundamentales de las razas humanas y conseguir un mayor punto de identificación con todos los posibles observadores de su obra. En el torso de las esculturas hay signos e inscripciones diferentes a modo de escrituras o mensajes no descifrados y todos los bustos tienen una placa que les tapa la boca como seres privados de la palabra.

¿Cuántas veces sucede que alguien que va caminando por la calle tira un papel al suelo y nadie le llama la atención? ¿Cuántas personas no denuncian las situaciones más obvias? ¿Cuánta gente no puede decir cómo se siente o lo que le molesta? ¿Qué se podría hacer para cambiar los silencios que hay en el mundo? ¿Qué pasaría si esto cambiara?
Estos son los interrogantes que plantea el autor nacido en los Altos de Jalisco hace casi 37 años a través de sus 10 enormes bustos en bronce de color blanco. Su intención es hacer reflexionar al espectador sobre los silencios que impone la sociedad o el poder político y sobre la autocensura de los individuos a la hora de expresar sus pensamientos y deseos. Rivelino señala que “la libertad de expresión empezamos a no ejercerla en lo individual y el conjunto de muchos silencios individuales logra hacer grandes silencios sociales y hasta mundiales; no es un tema de moda, porque como tal pasaría, es más bien un problema de toda la historia de la humanidad, en el cual me concentré para crear estas esculturas”.
Tras sus presentaciones en Lisboa y Madrid, ahora la exposición Nuestros silencios se exhibe renovada en Bruselas. Para la ocasión, el arquitecto mexicano Héctor Velásquez ha intervenido un terreno de cinco mil metros cuadrados de la avenida Toison d’Or, del céntrico, concurrido y exclusivo distrito Quartier Louse, bajo premisas contemporáneas que resalten la obra escultórica, den confort al visitante y, particularmente, inviten a reflexionar sobre la transformación urbana y el respeto al medio ambiente.

Nuestros silencios permanecerá en la capital belga hasta mediados del próximo mes de julio, para después continuar su itinerancia por otras ciudades europeas como París, Roma, Londres y Berlín, antes de concluir su recorrido en la capital mexicana a mediados de 2011.

– ¿Cómo surgió su vínculo con las artes plásticas?


– Desde siempre me gustó transformar un material en una cosa distinta a lo que era en un principio. No era un niño común, no solía pedir a mis padres juguetes sofisticados, ya que para mí era más emocionante tener la suficiente plastilina para construir cualquier cosa. Con el tiempo, el juego se tornó mucho más serio, hasta que un buen día terminé curioseando en el taller de artes plásticas de la preparatoria y el maestro que dirigía la clase me invitó a quedarme. Si ese día me hubiese retrasado un minuto en mi camino y no hubiese visto la puerta abierta de ese taller, no podría esta contando esto, pues lo que escuché en ese estudio hizo que cambiara por completo lo que, hasta ese momento, tenía planeado hacer con mi vida. Ahí descubrí que todo lo que hice de ella y lo que me daba tanto placer, también podía convertirse en una carrera tan seria como cualquier otra y, desde ese día, no he dejado de dedicarle mi atención a este camino infinito que es el mundo del arte.


– ¿Cuáles han sido sus referencias como artista?


– Mis influencias más grandes vienen del arte prehispánico, principalmente de las culturas antiguas de México, y del arte antiguo de casi todo el mundo. Me fascina descubrir que en cada parte de la historia de la humanidad existieron personas que con muy poco crearon muchísimo. Otra de mis grandes influencias es la arquitectura. Como escultor, sé lo que implica construir algo de la nada y esta disciplina da grandes ejemplos de eso. Encuentro gran motivación en pintores como Caravaggio, Francis Bacon, Tàpies, José Clemente Orozco y Tamayo; entre los escultores, admiro y respeto a los prehistóricos y prehispánicos; luego a Bernini, Calder, Anish Kapoor, Richard Serra, Miró, Juan Soriano… ¡Hay tantos!


– ¿Qué reacción pretende conseguir en el público con “Nuestros silencios”?


– Hay una gran obsesión por creer que la libertad de expresión es colectiva y una autocensura individual también tremenda, por ejemplo, uno no es capaz de decirle al otro que está despeinado porque se puede molestar. Esas cosas tan pequeñas se producen miles de millones de veces por segundo en todo el mundo. ¿Qué pasaría si cambiaran? He tenido muchas veces la fantasía de pensar qué pasaría si un solo día todo el mundo dijese exactamente lo que piensa; ¿cómo sería el día siguiente? El tema del silencio siempre ha estado presente en mi trabajo, porque puede ser bello y doloroso a la vez. Normalmente, vamos por el mundo sin decir lo que pensamos casi de cualquier cosa y de cualquier persona. Esta muestra siempre ha tenido, por mi parte, la intención de que sea vista por la mayor cantidad de personas posible. Con ella intento hacer recordar la importancia de expresar lo que se siente y piensa. En el mundo entero existen muchísimas personas que incluso cuando dicen lo que piensan no son escuchadas o, peor aún, existen muchísimos que si lo hacen ponen en riesgo sus vidas. Todo esto me motivó a realizar una exposición que alzara la voz sin emitir sonido alguno.

EL INFORMADOR/ AURORA MARTÍN

Apuntes biográficos

Rivelino Moreno Valle nació el 25 de mayo de 1973 en San José de Gracia, en los Altos de Jalisco. Se inició como autodidacta en 1993 buceando en el dibujo de la figura humana, documentándose en la teoría del color y la composición, e investigando sobre historia del arte, arte moderno y arte mesoamericano.

Apasionado por la escultura, comienza a experimentar después con diversos materiales como papel, hierro, cobre y madera. Rivelino empieza a trabajar en diversos talleres donde adquiere conocimientos que abarcan desde la restauración hasta la fundición de mtales y, finalmente, en el año 1999 ingresa en Bellas Artes.


“La libertad de expresión empezamos a no ejercerla en lo individual y el conjunto de muchos silencios individuales logra hacer grandes silencios sociales y hasta mundiales”
Rivelino, escultor y ceramista.

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