Cultura
Bienal de Sao Paulo; la búsqueda del vínculo entre el creador y su obra
Abrirá sus puertas desde el viernes 7, hasta el próximo 9 de diciembre, con unas tres mil piezas que buscan el diálogo y el debate sobre la función del arte
SAO PAULO, BRASIL (06/SEP/2012).- Con una apuesta que cede el protagonismo a la obra y a sus creadores, la trigésima edición de la Bienal de Sao Paulo abrirá sus puertas este próximo viernes, con unas tres mil piezas que buscan el diálogo y el debate sobre la función del arte.
Bajo el título "La inminencia de las poéticas", 111 artistas, buena parte de ellos de América Latina, conforman el universo de la Bienal, que estará abierta al público hasta el próximo 9 de diciembre.
El equipo curatorial, encabezado por el venezolano Luis Pérez-Oramas, ha trabajado sobre la inminencia, entendida como aquello que puede suceder en cualquier momento, pero también como el discurso que adopta poder comunicativo a través del arte.
La mitad de las piezas en exhibición han sido creadas para este evento cultural, que además de ocupar el pabellón Bienal proyectado por Oscar Niemeyer en el Parque de Ibirapuera, extiende sus ramas a otros enclaves de la ciudad como el Museo da Cidade, el Museo de Arte de Sao Paulo (MASP) o el Instituto Tomie Ohtake.
Con un presupuesto de 22.4 millones de reales (unos 143 millones de pesos mexicanos), un 20 por ciento menos que en la edición de 2010, la Bienal de este año se centra en el arte y abandona la polémica que envolvió esa cita.
En aquella ocasión un grupo de activistas asaltó la obra "Bandera Blanca", del artista plástico Nuno Ramos, que presentaba tres grandes bloques de hormigón envueltos por unas enormes redes, en las que tres buitres vivos permanecían enjaulados.
Aunque las aves disponían de un gran espacio para volar, los activistas cortaron parcialmente una de las redes e hicieron pintadas en las que exigieron la liberación de los animales.
Poco después el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama) pidió la retirada de las aves, a pesar de que previamente había dado su autorización.
A la controversia ecologista se sumó el revuelo que despertó la colección "Enemigos", del creador brasileño Gil Vicente, una serie de pinturas en los que el artista se representaba asesinando a diferentes personalidades como el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Alejado de ese bullicio, el pasado lunes, en la presentación a la prensa, Pérez-Oramas declaró que esta es "una bienal para la resonancia de sus obras y sus artistas" y aseguró que se trata de una edición "inteligente, no bombástica".
Bajo el título "La inminencia de las poéticas", 111 artistas, buena parte de ellos de América Latina, conforman el universo de la Bienal, que estará abierta al público hasta el próximo 9 de diciembre.
El equipo curatorial, encabezado por el venezolano Luis Pérez-Oramas, ha trabajado sobre la inminencia, entendida como aquello que puede suceder en cualquier momento, pero también como el discurso que adopta poder comunicativo a través del arte.
La mitad de las piezas en exhibición han sido creadas para este evento cultural, que además de ocupar el pabellón Bienal proyectado por Oscar Niemeyer en el Parque de Ibirapuera, extiende sus ramas a otros enclaves de la ciudad como el Museo da Cidade, el Museo de Arte de Sao Paulo (MASP) o el Instituto Tomie Ohtake.
Con un presupuesto de 22.4 millones de reales (unos 143 millones de pesos mexicanos), un 20 por ciento menos que en la edición de 2010, la Bienal de este año se centra en el arte y abandona la polémica que envolvió esa cita.
En aquella ocasión un grupo de activistas asaltó la obra "Bandera Blanca", del artista plástico Nuno Ramos, que presentaba tres grandes bloques de hormigón envueltos por unas enormes redes, en las que tres buitres vivos permanecían enjaulados.
Aunque las aves disponían de un gran espacio para volar, los activistas cortaron parcialmente una de las redes e hicieron pintadas en las que exigieron la liberación de los animales.
Poco después el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama) pidió la retirada de las aves, a pesar de que previamente había dado su autorización.
A la controversia ecologista se sumó el revuelo que despertó la colección "Enemigos", del creador brasileño Gil Vicente, una serie de pinturas en los que el artista se representaba asesinando a diferentes personalidades como el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Alejado de ese bullicio, el pasado lunes, en la presentación a la prensa, Pérez-Oramas declaró que esta es "una bienal para la resonancia de sus obras y sus artistas" y aseguró que se trata de una edición "inteligente, no bombástica".