Lunes, 20 de Enero 2020
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“¿Y los 100 mil, ’apá...?”

Por: EL INFORMADOR

ENTRE VERAS Y BROMAS             

Ayer, de madrugada, horas antes de que viera la luz pública —literalmente— la nota periodística en que se asevera que un “presunto operador del cártel del Golfo” (Ignacio Loya Alatorre, asesinado el 21 de febrero de 2007) “daba dinero” al hoy candidato de la alianza PRI-PANAL a la Presidencia Municipal de Guadalajara, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz (“Mural”, VI-15-09), éste envió “a los tapatíos, a los medios de comunicación y a la opinión pública local y nacional”, un comunicado que pretende aclarar paradas... y sólo consigue confundirlas más.

Mire usted...

—II—

Según la parte medular de la nota, que cita como fuente la averiguación previa 26/2007/H. I./A, arraigada en la Procuraduría de Justicia de Jalisco, Sergio Ocegueda García, chofer de Loya Alatorre, entregó “personalmente” 100 mil pesos a Sandoval Díaz, por encargo de su patrón, el 15 de enero anterior al crimen.

En tres párrafos de su comunicado pretendidamente aclaratorio, Sandoval declara reiterativamente haber conocido a Loya, haber convivido con él y lamentar profundamente su muerte; dice sostener “una relación de amistad con su esposa e hijos (...), a quienes respeto, aprecio y acompaño en su dolor”.

Cinco veces, en el texto del comunicado, Sandoval atribuye la publicación a la “guerra sucia”, supuestamente emprendida “por el PAN” como parte de su estrategia de campaña, de cara a las elecciones locales del próximo 5 de julio. Dos veces más sostiene que la lógica de dicha campaña es “el poder por el poder”.

Horas más tarde, asediado por los medios con respecto al punto medular de la nota periodística —la entrega de los 100 mil pesos—, Sandoval Díaz expresó literalmente: “Me parece que estas son mentiras; voy a aclararlo en su momento...”.

—III—

Cinco de esas 12 palabras dejan tambaleante su declaración: ¿“Le parece” que son mentiras, señor Sandoval, o realmente son mentiras, o recibió esos 100 mil pesos, en efecto, pero puede demostrar que no hubo nada turbio en esa entrega?... Y “el momento” de  aclarar el punto, era ayer. Posponerlo, el tiempo que sea, sólo contribuye a mantener vigentes las dudas, a acrecentar las sospechas, a echar gasolina al fuego de la maledicencia... y, en último análisis, a hacerles el caldo gordo —de lo que pedirían su limosna, por supuesto— y facilitarles la chamba, poniéndose “de pechito”, a los autores intelectuales de la supuesta “guerra sucia”.

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