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Miércoles, 11 de Diciembre 2019
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Visión y decisión

Por: EL INFORMADOR

Está penetrando, o ha penetrado ya, la percepción de que el compromiso social se pierde ante la insensible participación del Poder Legislativo a sus deberes originales, como representantes de los intereses de la población y en particular de sus respectivos distritos.

Ritos políticos


Esta fecha, preámbulo de conmemorativas centenaria y bicentenaria, más la concurrencia de acontecimientos como la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y las fortuitas condiciones climáticas con afecciones a la salud, contribuyen a la creación de un clima de incertidumbre con potencial inestabilidad.

La voluntad general ya no es la voluntad expuesta, surgen contradicciones, debates, y la mejor opinión no pasa sin discusión. ¿Será que la voluntad popular esté aniquilada o corrompida? O subordinada a otras que prevalecen sobre ella.
Contrariamente, mientras más armonía exista en las asambleas y las opiniones acerquen la unanimidad, más domina la voluntad general. La historia demuestra que la ley por su naturaleza exige un consentimiento mayoritario; el consentimiento de la unanimidad obliga al resto.
Las buenas decisiones inducen a otras mejores, así como las malas a peores.

Los representantes son depositarios de la confianza para lograr el bienestar común. De ninguna forma fueron electos para integrar grupos de intereses contradictorios porque se pierde el compromiso social.

Las recientes, casi diarias manifestaciones públicas de inconformidad, por las causas y aun razones que esgriman, lesionan a la mayoría de la población y contraría el principio de acatamiento a la voluntad del compromiso social. La dicotomía se da por la libertad de expresión que encuentra amparo en tales manifestaciones, pero en más de un caso nutrido por agrupaciones profesionales procedentes y obedientes a intereses ajenos.

Legalidad y legitimidad alimentan la inquietud al amparo de fechas, conmemoraciones, epidemias y hasta desastres naturales rutinarios a los que no se ha opuesto la legislación oportuna, preventiva y previsora.

El 20 de Noviembre fue por decenios Desfile Deportivo, esperado por los trabajadores con el interés de portar atuendo y mostrar disciplina a lo largo de avenidas expresamente dispuestas para el acontecimiento conmemorativo de la Primera Revolución del Siglo XX —anterior a la Rusa—, hecho significativo por la singularidad anticipación. Ahora los acontecimientos nos guían por senderos de movimientos del exterior, con sujeción a la dependencia económica a la que nos llevó la mala administración de los recursos, petróleo entre otros, de los que ya no es de esperar rescate. De ahora en adelante sólo podemos esperar resultados de nuestro talento y trabajo.

Dios nos guarde de la discordia.

CARLOS CORTÉS VÁZQUEZ / Consultor en comunicación.
Correo electrónico sicpm@informador.com.mx

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