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Jueves, 18 de Octubre 2018

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Reforma energética

Por: EL INFORMADOR


POR LOURDES BUENO


El debate alrededor de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la reforma energética deberá hacerse desde dos perspectivas medulares: las cifras, no sólo aquéllas que acomodan la argumentación de uno o de otro lado, sino de las que son parte de los errores cometidos en el manejo de la paraestatal, y de las cifras que constituyen hoy día, aún con todo, la segunda fuente de ingresos para el país; así como del análisis del momento actual y de las posibilidades de la obtención de mayores ingresos, pero, sobre todo, más allá de la aceptación de inversión privada o no, del significado que el control y ejercicio de los recursos financieros de Pemex tiene para el rumbo que este país tome en el presente y en el futuro.

Lo que se presentará en éste y otros artículos, por la brevedad del espacio, tratará de abonar al conocimiento de la situación de la paraestatal, saber qué está en juego y cómo es posible rescatar lo mejor de Pemex para, como objetivos prioritarios: el beneficio de los mexicanos y del país que se desea tener.

De acuerdo con Lajous, ex director de la paraestatal, sólo en 2006 Pemex produjo 3.5 millones de barriles diarios, lo que representa en valor de sus exportaciones: 35 mil millones de dólares. Su rendimiento, antes de que el Estado le quite intereses e impuestos, superó los 72 mil millones de dólares, cantidad superior en 24% al de la empresa Shell; y en 60% más al de BP, dos de las empresas internacionales muy exitosas en el manejo del crudo.

Sin embargo, el régimen impuesto sobre Pemex le extrajo más de 110% de sus utilidades, antes de impuestos. A pesar de esto, Pemex logró invertir 13.8 miles de millones de dólares, cantidad meritoria, pero no suficiente; y, para cumplir con el pago de impuestos al Estado, la paraestatal se endeudó en 35 mil millones de dólares.

Datos que exponen que el problema no es el manejo que Pemex haga de sus recursos, ni un mal manejo operativo de los trabajadores, sino que ha sido, en palabras de Lajous: un fiel agente financiero del Estado, a través del retiro de ganancias y la excesiva carga tributaria para el Estado.

Esta información, aunque se refiere a 2006, da una visión clara de la realidad de Pemex, pero sobre todo, del manejo que de esos recursos está ejerciendo el Estado, acciones contrarias a la salud financiera de cualquier empresa, mucho más si se trata de la más importante empresa de los mexicanos.

Desde la perspectiva de Moisés Orozco, las inversiones que Pemex deberá hacer, en aguas profundas que —no son las únicas, está Chicontepec—, son de alrededor de 17 mil millones de dólares. Si bien, una cantidad fuerte, vistas las cifras señaladas, nada que Pemex no pueda enfrentar, siempre y cuando le quiten los ahogos fiscales a los que está sujeto y que no siga siendo el fiel agente financiero del Estado… Pero, lo más importante y, sin embargo, ausente del debate, es una política energética a 20 años plazo, que mire a Pemex no como el generador de impuestos, sino como motor del desarrollo de este país.

LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.

Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx

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