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Martes, 21 de Noviembre 2017

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México en el mundo


En sólo unos días la percepción que se tiene de México en el mundo cambió dramáticamente a raíz de la epidemia de influenza. Las consecuencias reales de la aparición del virus y su dispersión serán conocidas en las próximas semanas, tanto en el campo de la salud, como en la economía. Lo que es un hecho real y objetivo, es que la imagen del país ha sufrido un importante deterioro, y que las acciones del Gobierno han sido erráticas, al grado que ponen en evidencia la fragilidad de la visión estratégica que tienen los responsables de la acción en el exterior.

El caso más evidente de esto es el incidente con China, en donde en un afán de satisfacer un sentimiento de la opinión pública interna, se toman medidas erráticas: en primer lugar se dispone aceptar un donativo de material médico que es recibido por las más altas autoridades, enseguida se da cuenta de la situación de un grupo de mexicanos retenidos, junto a otros ciudadanos extranjeros, en Hong Kong, para luego conocer una situación similar en Beijing. Esta situación fue aprovechada para generar una imagen de defensa nacional, con un amplio despliegue mediático del envío de un avión y el regreso de los mexicanos.

Hasta ahí la evidencia es que la cancillería reaccionó para atender un asunto de imagen interna, pero que en el exterior las cosas eran distintas: el temor al contagio era fundado en una medida tomada en México: el Gobierno mexicano ordenó el distanciamiento social, cerró escuelas y mandó a las personas a su casa; los gobiernos de muchos países hicieron lo mismo: ordenar el distanciamiento social para evitar contagios, con distintas formas y procedimientos, algunos que produjeron molestias a personas inocentes.

Los posibles abusos se señalaron como hechos puntuales. Es bueno que se defienda la dignidad de los mexicanos en el exterior, lo que resulta fuera de cualquier sistema diplomático es que el propio Presidente de la República, el Jefe del Estado mexicano, en un hecho con tintes emotivos, califique a China como una nación en donde la gente se muere de hambre, usando un tono despectivo, con la misma actitud que se criticaba. La cancillería tiene un trabajo enorme para fortalecer la imagen de México en el mundo, luego de la difusión de cifras confusas, de confirmaciones de contagios alarmantes y de dar muestras de fragilidad en su sistema sanitario.

La situación es de crisis, por lo que no se debe proceder como si nada pasara, pretendiendo distracciones nacionalistas, científicas o deportivas. Es hora de convocar a todos los sectores para que sumemos esfuerzos para revertir una situación similar en magnitud económica a la que vivimos en 1995. Las elecciones pueden distraer la atención, pero la situación exige dejar de lado diferencias de partido para atender el interés nacional.

La sobriedad republicana debe imperar para propiciar la unidad nacional. Las semanas por venir son cruciales, habrá noticias negativas que debemos enfrentar con realismo y decisión para emprender reformas, que hace meses parecían lejanas. El Presidente debe convocar a un gran diálogo por encima de las disputas políticas.

LUIS SALOMÓN / Doctor en Derecho.
Correo electrónico: lsalomon@iblerlinks.com.mx

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