Lunes, 20 de Enero 2020
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Los políticos y la camiseta

Por: EL INFORMADOR

Economía y fisco

Desde chico jugué futbol en el club Atlas de El Paradero; sigo siendo fiel partidario de los rojinegros, y si algún día vuelven a ganar un campeonato, no cambiaré de partido. Así somos sus partidarios. Con la entrada de la comercialización al deporte del balompié, perdí interés por este multitudinario deporte. La venta de jugadores me causó una gran decepción. El hecho de ver a uno de mis “cracks” favoritos lucir otra camiseta me traumaba. Opté por volverme indiferente.

Lo mismo siento por los políticos que cambian de partido, creo que lo que me pasa a mí les acontece a la mayoría de los ciudadanos. Los encendidos discursos que escuchábamos de nuestros candidatos nos parecían sinceros, la afiliación a un partido político no era tan sólo cuestión de membresía; era estar impregnado de una ideología, de tener la esperanza de que algún día las cosas cambiarían —para bien— cuando nuestro partido estuviera en el poder. Pero ¡oh decepción! Las lacras de la sociedad no sólo siguieron igual, sino que empeoraron; las grandes carencias aumentaron, la distancia entre la masa y la elite se volvió astronómica, la corrupción se volvió cínica.

El pueblo les llama “chaqueteros” a los políticos que cambian de partido para buscar una candidatura que en su grupo les fue negada; no importa que sean de distinta ideología, ni que sean más chicos o más grandes; el objetivo es alcanzar el poder y los partidos políticos no son más que un medio para conseguirlo. Debemos observar cuidadosamente a los candidatos, leer su lenguaje corporal, imaginarlos cómo se comportarán cuando sean electos. Por citar algunos ejemplos, menciono a Ricardo Monreal, ex gobernador de Zacatecas, que se pasó del Partido de la Revolución Democrática (PRD) al del Trabajo (PT), a Porfirio Muñoz Ledo que cambió al Revolucionario Institucional (PRI) por el PRD, a Sergio Estrada Cajigal que cambió del Partido Acción Nacional (PAN) al PRI; a López Obrador, que se apoyó en el tiempo y presupuesto, de Convergencia y PT, para continuar con su cruzada mediático-demagógica.

El daño que hacen a los votantes estos saltimbanquis, se traduce en apatía para votar, aumentando el abstencionismo. Los partidos han perdido credibilidad. El Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados dio a conocer estudios donde afirma que el abstencionismo podría llegar a porcentajes entre 65% y 69% en las elecciones del mes de julio de este año, debido a la inconformidad de la ciudadanía por la carencia de propuestas de los partidos y un Instituto Federal Electoral (IFE) desacreditado.

No por esto debemos tirar la toalla, la historia se escribe a través de los siglos y si perseveramos, tarde o temprano lograremos mejorar la condición de subdesarrollo, superar la crisis de educación del pueblo, mejorar los medios de subsistencia. Sólo se necesita acudir a votar llevando en la mente el nombre de los candidatos que reúnan las condiciones de capacitación académica, experiencia en el medio político y firmeza en sus convicciones. LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.

Correo electrónico: luisjcardenas2@hotmail.com

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