Martes, 21 de Enero 2020
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Industria de la información

Por: EL INFORMADOR


La divulgación de la información impresa inicia en Europa hace más de cinco siglos, cuando surgieron impresos hechos a mano, distribuidos por comerciantes que referían eventos militares, sociales, económicos. En Alemania nació la primera publicación con historias sensacionales y que se entregaba periódicamente, y luego en Estados Unidos apareció el primer diario denominado “Publick Occurrences, Both Foreign and Domestick”, el 25 de septiembre del año 1690; 14 años después, John Campbell, un vendedor de libros, se convierte en el editor de el “Boston News-Letter”, cuyo número inicial ve la luz el 24 de abril de 1704, fecha en la que aparece el primer anuncio impreso, con lo que arranca la historia de una industria que ahora vive una apasionante transformación.

Desde entonces, la civilización occidental ha contado con un instrumento de información que crea corrientes de opinión pública, que a la postre son pilares de la democracia y del liberalismo económico. Las grandes ciudades han contado con grandes diarios primero, y luego emisoras de radio y televisión que mezclan la actividad empresarial con el ejercicio del poder de la comunicación.

Ahora en cambio, algunas de las grandes ciudades están quedándose sin grandes diarios impresos, pero cuentan una gran industria de creación de opinión, mediante la información que primero brindó la radio, luego la televisión y ahora la internet. San Francisco lucha por evitar el cierre del “Chronicle”, Boston llora por el “Globe”, en Inglaterra han cerrado más de 80 periódicos regionales desde enero de 2008 y seguramente la lista crecerá.

La industria se transforma desde la plataforma impresa hacia la digital, desde el concepto diario hacia el “on line”, desde la definición de contenidos informativos hacia el análisis y la explicación. Este cambio genera enormes retos en el área comercial, dado que la zona de crecimiento en la lectura no produce ingresos suficientes.

Los medios de comunicación impresos ya no informan sino que proponen temas para la discusión. Explican la realidad y orientan para elevar la calidad de las ideas que nutren al público. Por si esto fuera poco, la segmentación del mercado hace que los anuncios tradicionales se conviertan en un reto a la creatividad publicitaria. La publicidad interactiva que escucha al consumidor se abre paso día a día.

El fenómeno ya llegó, y ha puesto en alerta a la industria que seguramente responderá con creatividad a este momento de crecimiento, en la estrechez. Veremos una oferta apalancada en la tecnología y el servicio a las audiencias, que beneficiará a los lectores y consumidores, cuya calidad es comparable con parámetros internacionales, tanto en contenido como en diseño. A pesar de la crisis económica el proceso no se detiene, esto es lo que está detrás de los esfuerzos de Televisa por diversificarse, de grupos editoriales por entrar a la televisión o en el afán de crecer de empresas como las de R. Murdoch, que en lugar de salir, adquieren más posiciones en la industria. Al fin de cuentas la sociedad necesita información asertiva, el desafío es quién se la da de mejor forma.

LUIS SALOMÓN / Doctor en Derecho.
Correo electrónico: lsalomon@iblerlinks.com.mx

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