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Martes, 12 de Noviembre 2019
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En la desesperación: los cascos

Por: EL INFORMADOR

Si este Estado fuera lo que debiera, los habitantes de la ciudad de Chihuahua no hubieran solicitado, de manera seria y urgente, la presencia de los Cascos Azules, que son las fuerzas de paz de las Naciones Unidas (ONU). Y su solicitud no se debe a que esos mexicanos desconozcan las políticas que los rigen, sino que en la desesperación tratan de buscar ayuda de donde sea. La razón, muy dolorosa y sencilla: esta administración federal no ha hecho lo que es su deber para enfrentar crímenes, robos, secuestros y chantajes que la delincuencia organizada ha ejercido sobre de ellos. Es decir, hasta hoy el Estado, en Chihuahua y otros sitios, no logra la seguridad.

Y las cifras son para asustar, sobre todo pensando lo que representa para un ciudadano indefenso que trata de salir adelante en su vida y su economía; sólo en lo que va del año se han registrado dos mil muertes y el éxodo de más de seis mil negocios. Es por ello que Soledad Maynez, presidenta de la Asociación de Maquiladoras de Exportación, señaló: “Estamos pidiendo que se forme un grupo que pida a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos su intervención, así como de un grupo de las fuerzas de paz de la ONU, que frenen esta incontrolable situación de violencia”.

El problema no es menor, ni para México, ni para la ciudad de Chihuahua, mucho menos para Ciudad Juárez, esta última considerada la ciudad más violenta del mundo, con cifras de más de 10 muertos por día, cantidad considerada de zona de guerra, afirmó Maynez. Y la petición fue turnada al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont.

Sin embargo, a unos días de esta petición, molesto por semejante acto —para él un agravio, para los ciudadanos de Chihuahua un grito de desesperación ante su abandono—, el propio Felipe Calderón, de viaje en las muy lejanas tierras de Singapur, dijo: “Respeto los puntos de vista de los juarenses, pero evidentemente no es el caso de que se requiera; México no aceptaría la presencia y ninguna intervención extranjera en el país para estos temas que son de seguridad interior”.

Y no podemos más que estar de acuerdo. México no debe necesitar que ningún extranjero venga al país para arreglarnos la seguridad interior. Pero para ello, México, es decir quien lo dirige, debe atender su trabajo de manera eficiente; debe garantizar que sus habitantes tengan la seguridad que requieren, y eso, penosamente, no se ha hecho.

Se puede aceptar, como dijo Calderón, que: “En la percepción de muchos mexicanos el tema seguridad ha dejado de ser el tema más importante del país, y en las noticias que dan cuenta de golpes o capturas a grandes capos ahora se les presta menos importancia”, pero lo que hasta ahora se ha hecho, reconociéndolo, no es suficiente. No lo es ni para Chihuahua, mucho menos para todo el país. Entonces se entiende la desesperación de sus habitantes, pero lo que no se ve es cómo se logrará seguridad para los mexicanos, un milagro que parece lejano, aun poniéndose los muy azules cascos de este Gobierno.

LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx

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