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Viernes, 13 de Diciembre 2019
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ENTRE VERAS Y BROMAS

Por: EL INFORMADOR

— Elefantes blancos

Está visto que “unos tiempos traen otros”... Pruebas realizadas por científicos de la NASA con ratones de laboratorio indican que la “ciudad amable” de antaño se ha ido a las antípodas: hoy es una ciudad grosera, sucia, insegura y hostil; sus habitantes, con mala fama de apacibles en grado superlativo —de apáticos incluso— en el pasado, de un tiempo a esta parte se han vuelto levantiscos; los “agachones” de antes, ahora son anarquistas: nada los convence; de todo se inconforman...

—II—

El más reciente botón de muestra se agregó a la extensa lista de capítulos de la errática historia de los (aún por verse...) Juegos Panamericanos de 2011. Al margen de las promociones jurídicas de algún organismo de la sociedad civil (“Conciencia Cívica”), orientadas a impedir que el estadio de atletismo para el evento se construya en el predio de El Disparate, por restricciones de carácter ambiental similares a las que obligaron a abandonar el proyecto previo de construirlo en “El Bajío” —donde se edificará la Villa que alojará a los atletas—, hubo otras manifestaciones de inconformidad: preparatorianos de la Universidad de Guadalajara se apersonaron en el sitio, a orillas de la Barranca de Huentitán, y anticiparon su disposición, incluso, a montar guardias permanentes para impedir —diría Juan Verdaguer— que la mano del hombre meta la pata en ese lugar.

Independientemente de la malévola hipótesis de que los preparatorianos fueron “acarreados” —en la peor acepción del vocablo— para presionar a favor de que la Universidad también lucre con los Juegos Panamericanos, al conseguir que alguno de los nuevos escenarios deportivos se construya, por ejemplo, en los terrenos en que estuvieron el Estadio Olímpico o el parque de beisbol, el meollo del asunto va más lejos...

Teóricamente, desde que se solicitó por primera vez la sede de los Juegos Panamericanos para Guadalajara —cuando Santo Domingo le ganó la votación—, se hablaba de aprovechar la infraestructura deportiva ya existente en la ciudad, para mejorarla. Se suponía que la eficiencia —máxima suprema de la economía— sería la consigna.

—III—

Ahora, hasta donde alcanza a vislumbrarse, uno de los mayores “beneficios” que conseguirá Guadalajara con algunos escenarios construidos ex profeso para los Juegos (el nuevo velódromo, los canales para el canotaje, las nuevas instalaciones para basquetbol, gimnasia y tiro con arco; el estadio de atletismo ahora en el centro de la polémica...) será acrecentar el extenso catálogo de sus elefantes blancos.
En fin...

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