Martes, 21 de Enero 2020
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Después del 5 de julio

Por: EL INFORMADOR

Al día siguiente de los comicios federales de 1997, Vicente Fox Quesada, gobernador de Guanajuato, inició formalmente su campaña en busca de la Presidencia de la República.

Sin rubores de ninguna clase, Fox Quesada se autodestapó como prospecto presidencial, sin importar que restaran tres años más en el cargo para el que había sido electo.

Ese acto futurista fue el principio para que seis años más tarde la historia se repitiera con actos anticipados de promoción de los aspirantes a las diversas candidaturas presidenciales.

Doce años más tarde, se aprecia una amplia baraja de aspirantes en cada uno de los principales partidos políticos, aunque algunos con mayor presencia que otros.

Salvo que sucedan cosas sumamente sorprendentes en los dos siguientes años que permitan el surgimiento de nuevas figuras, las candidaturas de los principales partidos deberán disputarse entre un puñado de militantes que desde ahora se advierten con amplias posibilidades de abanderarlos.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) cuenta con una tercia de prospectos que sobresalen por encima de otros con las mismas aspiraciones.

Sin considerar las preferencia entre el electorado con que cuentan uno u otros, los priistas habrán de definir su candidato presidencial entre la presidenta del PRI y futura diputada federal, Beatriz Paredes Rangel; el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y el líder de la fracción en el Senado de la República, Manlio Fabio Beltrones.

Detrás de ellos vienen en segundo plano otros prospectos que no se advierten con la misma fuerza, pero que tendrán que crecer si desean competir en igualdad de circunstancias con sus correligionarios: Fidel Herrera Beltrán, gobernador de Veracruz; Emilio Gamboa Patrón, coordinador de los diputados hasta el 31 de agosto y eventual dirigente nacional del PRI, y Eduardo Bours Castelo, gobernador de Sonora.
Hasta aquí los prospectos del partido tricolor.

Dentro de las filas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), sin considerar todavía lo que pueda pasar después del 5 de julio, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubond, ve a distancia a sus posibles adversarios por la candidatura presidencial.

Sumamente distantes se aprecian otros prospectos, entre los que se encuentran el ex gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel; la gobernadora de Zacatecas, Amalia García Medina, y se conceden posibilidades hasta el tres veces candidato presidencial, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
El Partido Acción Nacional (PAN), siendo el partido en el poder, no vislumbra un grupo fuerte de prospectos, aunque cuenta con varias cartas dentro del gabinete presidencial y fuera de él.

Santiago Creel Miranda y Josefina Vázquez Mota, senador el primero y futura diputada la segunda, forman parte de ése no tan selecto grupo.
Francisco Ramírez Acuña, ex secretario de Gobernación y ex gobernador de Jalisco, tendrá que ganar primero su distrito por el que compite, después convertirse en coordinador de su fracción en la LXI legislatura y desempeñar una destacada labor en el Congreso de la Unión, para ser considerado como prospecto.

Dentro del gabinete hay varios personajes que tendrían que crecer políticamente en los siguientes meses para poder aspirar a disputar la candidatura presidencial de su partido, y uno más que se guarda celosamente, pero que conforme avance el tiempo irá mostrando sus aptitudes.
Fernando Gómez Mont Urueta es ese personaje que deberá mostrar todo su potencial desde la Secretaría de Gobernación y que parece ser una buena carta para el futuro de Acción Nacional.

Otros miembros del gabinete como Ernesto Cordero Arroyo, secretario de Desarrollo Social; Gerardo Ruiz Mateos, secretario de Economía, y Javier Lozano Alarcón, secretario del Trabajo, no muestran el crecimiento necesario para competir por la eventualidad de convertirse en candidato presidencial de Acción Nacional.

Una carta adicional pudiese ser el presidente nacional del PAN, el polémico Germán Martínez Cázares, el que se advierte, por ahora, lejano de esa posibilidad.

Tres personajes quedan libres para buscar la candidatura por alguna otra organización política. Dos de ellos no militan en partido político alguno, mientras que el tercero habrá de dejar la militancia que actualmente porta.

Juan Ramón de la Fuente es una carta que podría servir para conseguir votos a los partidos pequeños, aunque se duda acepte una propuesta de ellos. La oferta tendría que venir de uno de los tres grandes. Jorge Germán Castañeda podría consolidar su aspiración de competir por la Presidencia de la República, y él sí estaría dispuesto a aceptar una propuesta de un organismo pequeño.

Andrés Manuel López Obrador es el otro personaje involucrado en la posibilidad de competir por la Presidencia de la República. Como se ven las cosas en la actualidad, será difícil que lo haga, por el partido en que actualmente milita (PRD), aunque la base que construye en el Partido del Trabajo (PT), adicionada con el respaldo de Convergencia, lo pondría en la posibilidad de competir nuevamente por la Presidencia de la República, seis años después.

RAMÓN ZURITA SAHAGÚN / Periodista.
Correo electrónico: ramonzurita44@hotmail.com

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