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Viernes, 22 de Noviembre 2019
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De alcance nacional

Por: EL INFORMADOR

El Presidente dice su verdad

Ni en México, ni en ningún otro país del mundo, el Presidente es dueño de la verdad absoluta, es por ello que siempre que realiza alguna declaración, la ciudadanía tiene derecho de revisar su dicho, contrastar sus cifras e interpretar lo que quiere decir, porque de otra manera estaríamos tan acotados como él, en lo que se refiere al tipo de información con que es nutrido el hombre que debe de ser el mejor informado del país.

Pero entre el debiera y la realidad existe un gran trecho, de ahí que cuando emite sus declaraciones con ese dejo de seguridad —que pretende transmitir a la ciudadanía— pero que al cabo de unos cuantos minutos se transforma en una especie de demagogia que lo hace ver y oír fatuo y prepotente, sobre todo cuando descalifica a todo aquel que “se atreve” a dar opiniones o cifras diferentes a las de su Gobierno.

Son los casos de la OCDE, que luego de una serie de pruebas y análisis ubicó a nuestro país como uno de los más deficientes, lo que por supuesto provocó la cólera del Mandatario y su respectiva descalificación, bajo el argumento de que la metodología aplicada no era la correcta, lo que haría suponer que el Ejecutivo es experto en la materia o que sólo sus asesores pueden tener la razón, o algo peor, que se trataba de un complot en contra de la imagen de nuestro país.

Posteriormente vino el señalamiento de Carlos Slim, en el sentido de que las cuestiones económicas en México estaban mal y se pondrían peor. La reacción no se hizo esperar y luego la revancha tributaria, que con justificación o sin ella, ya hizo que los mal pensados asuman que tal vez sea mejor quedarse callados.

Luego de ello vino la visita de un Premio Nobel de Economía, que de igual manera calificó las acciones adoptadas por el Gobierno mexicano como las peores del planeta, y entonces primero el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, y posteriormente el propio Felipe Calderón, han señalado que ese hombre no sabe lo que dice.
En la presente semana, una de las empresas calificadoras internacionales consideró que el riesgo de inversión aumento en México —lo que significa una desmotivación para los inversionistas nacionales y extranjeros—, lo que también quiere decir que todas las medidas adoptadas para que la “calificación” no fuera desfavorable fueron insuficientes e ineficaces.

Ante los hechos, lo único que se podría esperar es más humildad y menos prepotencia, sobre todo cuando a la mayoría de los ciudadanos le queda claro que se están viviendo tiempos inéditos, crisis nunca antes vividas por las generaciones contemporáneas, y que desafortunadamente a Felipe Calderón le ha tocado “bailar con la más fea”.

Con todo y ello, el Ejecutivo federal aparece en el noticiario del canal de las estrellas, con esa postura impositiva que no convence a nadie y tratando de imponer la certeza de que las cosas se han hecho de lo mejor… pese a los resultados.

CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx

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