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Martes, 19 de Noviembre 2019
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De alcance nacional

Por: EL INFORMADOR

Luto en la U de G

El primer sentimiento que afloró en mí al conocer la noticia me dejó desconcertado. No lo quería creer, esperaba que se tratara de un error, hasta de una mala broma, pero después de la primer llamada fluyeron otras más con el consabido… ¿ya sabes la noticia? Al cabo de la tarde y noche todo estaba confirmado: Descanse en paz Carlos Briseño Torres.

No conozco a nadie de su familia —la figura pública era él—, pero inmediatamente después de “asimilar” la noticia, mis pensamientos y sentimientos se enfocaron en sus hijos, en su esposa, en su madre y en sus demás familiares. Sentí dolor, tristeza, impotencia, molestia (conmigo mismo, con el sistema en que vivimos, con las formas en que se ambiciona el poder, con todo lo que se está dispuesto a hacer con tal de poder llegar al poder, a los dineros públicos).

Pronto me di cuenta de que los sentimientos que albergaba eran compartidos por muchos otros que como yo, conocimos o no, tratamos o no, creímos o no, a quien fuera rector de la Universidad de Guadalajara (mi Alma Mater), la misma que ha crecido, que se ha superado académicamente enormemente; que es ejemplo a seguir, no sólo para las 30 universidades públicas del país que aspiran alcanzar sus niveles, sus “cartas credenciales”, sino para muchas más de las instituciones privadas nacionales e internacionales, pero que en materia de compromiso social —antes que el personal—, de trabajo en equipo —antes que el de grupo—, de pluralidad y respeto —en lugar de la imposición de intereses—, de conciencia comunitaria, de desarrollo humano, y otras tantas asociadas, aún resta mucho por hacer.

La pérdida de un hombre despertó en un servidor todo un cúmulo de reflexiones, de sentimientos encontrados sí, pero también de compromisos, para con mi persona y para con mi comunidad. Porque esto no se puede quedar así. Una muerte debe decirnos algo más, debe enseñarnos muchas cosas más, debe comprometernos a muchas, muchísimas cosas más, con independencia de si lo conocíamos, de si era nuestro amigo, si coincidimos en formas de pensar y de hacer, si teníamos intereses comunes o disentíamos.

Difícilmente podría imaginar a alguien a quien le dé gusto lo acontecido. Medio conocedor del sistema, sé que todo habrá de seguir su curso “normal”, y no tendría que ser de otra forma, si no se tratara de una muerte más en las muchas que se han suscitado en la historia de mi universidad. No serán pocos los ¿beneficiados?, pero estoy seguro de que en ésta —y si existe otra u otras “vidas”— las cosas incorrectas se pagan.

Mi sentida condolencia para sus familiares, para sus conocidos, para quienes habrán de pagar las consecuencias de su pérdida física; para los otros, me reservo la opinión… Descanse en paz Carlos Briseño Torres.

CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx

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