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Miércoles, 19 de Septiembre 2018

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Cien días

Por: EL INFORMADOR


Desde hace meses, mucho antes incluso de que se firmara el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, cuyo plazo de 100 días vence hoy, varios analistas han manejado la idea de que México se está convirtiendo en un Estado fallido, con base en la idea de que no es capaz de garantizar la seguridad o de proteger a sus habitantes de la violencia y del crimen organizado.

El concepto de Noam Chomsky, autor de “Estados fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia”, incluye deficiencias en las instituciones democráticas y una cultura de simulación o hipocresía, así como de autoengaño, en la clase política.

El libro del intelectual estadounidense es una crítica feroz a su país, pero las coincidencias con México y con otras naciones son claras.

Para Manuel Camacho Solís, ex priista, hoy miembro del FAP (Frente Amplio Progresista), es una exageración contemplar la idea de que México pudiera ser un Estado fallido, o encaminarse hacia allá, pero él se remitió a la realidad de muchos países africanos, en donde los gobiernos no garantizan la seguridad de sus habitantes en ningún sentido, es decir, ni con respecto a la violencia y la delincuencia ni en materia de salud, alimentación, soberanía nacional, medio ambiente, vivienda, derechos humanos…

Si es con base en ese concepto, Camacho tiene razón y tampoco se trata de exagerar, no obstante, el político dijo además que concebir la idea podría conducir al “derrotismo” entre los mexicanos y prácticamente hizo un llamado a sus colegas de todos los partidos para rechazar la tesis.

Esta postura es parte del problema: autoengaño.

Reconocer que estamos en la ruta hacia un Estado fallido es el primer paso, precisamente, para modificar el rumbo.

La tarea se antoja apoteósica, pero ineludible, y debe ir más allá de un recuento de cifras o de simplemente reconocer que la mitad de los policías no es apta.

Urge la reestructuración de las instituciones, una purga más que una limpia en los cuerpos policíacos, niveles de conciencia ciudadanos que permitan desechar en automático la violencia, la impunidad y la corrupción y la determinación inquebrantable de todos los mexicanos por rescatar a la Patria y a nosotros con ella.

Se necesita mucho más, pero muchísimo más que spots informativos de la “guerra” contra el crimen organizado, más que la avalancha cotidiana de notas policíacas y que las reuniones en donde participa la sociedad civil organizada.

Los muertos y sus deudos, los secuestrados, los asaltados, los temerosos de este país necesitamos más que eso, un Estado sólido y efectivo, no fallido ni hipócrita o ciego.

LAURA CASTRO GOLARTE/ Periodista.
Correo electrónico: lauracastro05@gmail.com

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