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Miércoles, 21 de Noviembre 2018

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“Cantinflas”

Por: EL INFORMADOR

Antaño —es decir, antes del cacareado “cambio”— solía decirse que si en las elecciones mexicanas se respetara al pie de la letra el “Sufragio Efectivo” que fue bandera de la Revolución (premisa mayor), y se permitieran las candidaturas independientes (premisa menor), “Cantinflas” hubiera durado más que don Porfirio Díaz apoltronado en la silla presidencial.
“Cantinflas” hizo papeles —de policía, de barrendero, de profesor...— que le permitían deslizar, ocasionalmente, una dosis mínima de crítica social en sus películas. Tenía que ser así porque abrevó de la escuela carpera (la de “Palillo”, Medel y “Resortes”, entre otros). Sin embargo, hasta donde se sabe, nunca consideró en serio la posibilidad de hacer política, de lanzar su candidatura para cualquier cargo público y, en síntesis, de hacer efectivos los costales de votos que, aun sin proponérselo, cosechaba en todas las elecciones. Sabía, en el fondo, que tales sufragios eran, ante todo, expresiones de burla de los votantes, para los procesos electorales en general... y para los candidatos en particular.
—II—
Los dirigentes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Distrito Federal acaban de sacarse de la manga un as truculento: habida cuenta de que no han ganado una sola elección desde que el antiguo regente, designado por el Presidente de la República, fue sustituido por el jefe de Gobierno elegido por los ciudadanos, ahora propondrán como candidatos a personajes que llegarían a los comicios con el capital de su popularidad a cuestas. Más concretamente, a deportistas... y “artistas”. (Las comillas son inevitables: artistas, para estos efectos, no serían los escritores, músicos, pintores, etc., sino las estrellitas de la farándula: los líderes en el “raiting” de las telenovelas; los más distinguidos vendedores de discos...).
La fórmula, al menos en Jalisco, ya se ha intentado. En elecciones relativamente recientes, algunos de los partidos conocidos como “de la chiquillada”, llegaron a los comicios con algún antiguo deportista o con algún cómico de carpa como “abanderados”. Lo hacían, a todas luces, no precisamente para ganar la elección, sino para recoger algunos votos de “morralla” que les aseguraran la sobrevivencia.
—III—
(Quede como hipótesis: hay futbolistas, boxeadores, vedettes o baladistas que no lo harían peor que algunos de los que realmente ganan las elecciones).

JAIME GARCÍA ELÍAS

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