Martes, 14 de Octubre 2025

LO ÚLTIMO DE

|

Alto

Por: EL INFORMADOR


Vivimos un momento crucial para la Humanidad, y en el frenesí reactivo ante la crisis económica y financiera mundial estamos dejando de lado la toma de decisiones que nos conduzcan a algo más que la superación de esta coyuntura.

Es importante, sí; sin embargo, los seres humanos tenemos ante nosotros la oportunidad de replantearnos la forma en la que nos hemos organizado y reflexionar en torno a lo que hemos hecho, lo que hemos dejado de hacer, lo que hemos dejado pasar, lo que hemos ignorado y soslayado, a lo que le hemos restado importancia en aras de vivir el aquí y el ahora, el momento y evadir mediante el consumo en exceso de lo que sea, hasta de ideas fatuas, la razón de nuestra existencia.

¿En qué momento nos perdimos? ¿Cuándo anestesiamos la conciencia de nuestra esencia? ¿En qué parte del camino erramos la dirección? ¿En qué hemos estado pensando? ¿Qué estamos haciendo?

La realidad que ahora se cierne sobre nosotros como poderosísima y fiera avalancha, es resultado del denodado esfuerzo de los “líderes” del mundo por acumular más dinero y más poder, más dinero y más poder y así hasta el infinito, mientras se pierden de vista los límites de nuestra existencia. No hay miramientos, ni escrúpulos, ni corazón para someter a otros, para avasallar, manipular, dominar, reducir, explotar, aplastar. La estupidez en su máxima expresión. Y lo hemos permitido.

El trabajo y la producción eran las fuentes de nuestra supervivencia mientras alimentábamos nuestro espíritu y abrigamos los mejores sentimientos, mientras creábamos y teníamos ideas e inventábamos hasta con cierta ingenuidad si calificamos con los cánones vigentes; pero ahora son la especulación y la generación de dinero y más dinero (para comprar y comprar y comprar; tener, tener y tener, todo lo que se pueda, lo más que se pueda, así sea a costa de sacrificar valores, razón, entendimiento, compasión, convivencia, solidaridad) las acciones que rigen nuestras actividades y actitudes cotidianas. A eso se reducen las máximas aspiraciones y de eso dependen nuestros estados de ánimo.

Vivimos para consumir (ya sea que lo logremos o perdamos la vida en el intento) el mejor carro, la mejor ropa de la mejor marca, la mejor casa, los aparatos más avanzados… y “el o la mejor” lo determina la comparación con lo que tienen otros. Y pagamos los costos: la depredación de la Naturaleza, la descomposición de las relaciones humanas, la envidia como motor, la mezquindad, la corrupción…

Es momento de hacer un alto en el camino todos, en todos los ámbitos, desde todos los frentes, en nuestras áreas de responsabilidad… podríamos empezar con nuestros hijos.

LAURA CASTRO GOLARTE / Periodista.
Correo electrónico: lauracastro05@gmail.com

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones