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Viernes, 25 de Mayo 2018
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Entretenimiento

“Lady Bird”, la inquietud de dejar el nido maternal

La primera película escrita y dirigida por Greta Gerwig recuerda el (des) amor a la ciudad natal y la complicada relación entre madre e hija

Daniela Razo Carrillo

El paso de la adolescencia a la edad adulta toma un nuevo color en “Lady Bird”, que finalmente se estrenó en México la semana pasada. Una joven ansiosa de alcanzar la edad en la que pueda hacerse responsable de su propio destino, lejos del nido familiar y de una ciudad que nunca le dará lo que ella espera recibir.

Discutir con tu madre, que te juzga por la forma en la que te comportas a los 17 años, y un minuto después compartir una exclamación de satisfacción al encontrar un vestido que a ambas les gusta. Esta simbólica escena es uno de los hechos medulares de este fantástico filme nominado a Mejor Película para la entrega 90 de los Oscares.

Premios Oscar 2018

"La historia que Gerwig nos comparte es una historia de emociones, de vínculos, más allá de acciones".

Con esto, podría decirse que la primer película dirigida por Greta Gerwig es una de ésas en las que “no pasa nada”. Vamos, ¿la relación de una madre y su hija, quien está entrando en la adultez? ¿Qué podría tener de interesante si es algo por lo que todos hemos pasado? Bueno, es precisamente eso: la trama que Gerwig nos comparte es una historia de emociones, de vínculos, más allá de acciones.

Ésta historia tiene lugar en Sacramento, en el año 2002. Es sobre Christine “Lady Bird” McPherson (interpretada por Saoirse Ronan), quien vive con sus padres y su hermano. Su padre (Tracy Letts) está desempleado y su madre Marion (Laurie Metcalf) trabaja turnos dobles en un hospital psiquiátrico mientras que su hermano es cajero en un supermercado. En este contexto, “Lady Bird” sueña con una vida lejos de esa tierra donde no pasa nada, en un lugar con más cultura y en una casa grande y bonita.

La película se centra en la complicada relación entre “Lady Bird” y Marion. La primera, con una personalidad desafiante, se empeña en tener una vida que ha idealizado durante años mientras que la segunda, con los pies en la tierra, trata que su hija Christine entre en razón y aprecie lo que tiene, y, por supuesto, que mejore su actitud.

Para ser una comedia del tipo “coming of age” (del paso de la adolescencia a la adultez), “Lady Bird” resulta novedosa. Por otra parte, en medio del contexto social en el que nos encontramos, donde demandamos más personajes femeninos alejados de los estereotipos patriarcales, la directora nos ha dado justo lo que necesitamos: dos mujeres fuertes, convencidas, que no necesitan la presencia de las figuras masculinas para validarse a sí mismas.

Distribuida por A24 (el cual cuenta con un largo historial de éxitos de filmes independientes), “Lady Bird” resalta por sus personajes: Ronan y Metcalf son una dupla bastante dinámica y, con ayuda del guión de Gerwig -finamente detallado-, las escenas en las que ambas participan son versátiles y sinceras, lo que las hace todavía más emotivas.

Por otro lado, Gerwig demuestra un estilo, tanto cinematográfico y narrativo, único y original. Su mayor fortaleza está en los personajes definidos y diálogos bien construidos; al menos con este filme, Gerwig crea un ambiente cómico y dramático al mismo tiempo, pues está lleno de nostalgia.

No por nada el primer largometraje dirigido por Greta Gerwig se convirtió en la película con mejor puntuación de todos los tiempos en Rotten Tomatoes, con el mayor número de reseñas positivas, y eso ya es mucho decir para una película que -aparte de ser el debut direccional de una conocida actriz- es un filme independiente (aunque estos poco a poco se están reivindicando ante el público cinéfilo).

“Lady Bird” es una carta de amor al hogar, a la familia, a los amigos y a los primeros amores. Y sobretodo es una oda a nuestra necesidad por formar parte de otros mundos que hemos visto de lejos y añorado tener. Es una historia sobre cómo el tiempo nos enseña a apreciar lo que hemos tenido frente a nosotros toda la vida.

Durante varios años ya, Greta Gerwig nos ha demostrado su peculiar talento, desde su actuación, sus trabajos de coautoría con Noah Baumbach. Ahora, con su primer película escrita y dirigida por ella, parece que vino a decirnos que no lo hemos visto todo sobre ella: la forma en la que ve la vida se refleja en “Lady Bird”, y es una imagen maravillosa, sincera y emocional que nos acompañará por muchos, muchos años. En lo personal, espero con ansias sus próximos trabajos.